Descontento
• Los laguneros se disgustaron,pues saben que a su portero,Carlos Acevedo, no le darán oportunidad de ser titular bajo el mando del Vasco. Resulta evidente que existe un descontento generalizado, con la gran y sustancial diferencia de que ahora no sólo se está quedando ...
• Los laguneros se disgustaron,
pues saben que a su portero,
Carlos Acevedo, no le darán oportunidad de ser titular bajo el mando del Vasco.
Resulta evidente que existe un descontento generalizado, con la gran y sustancial diferencia de que ahora no sólo se está quedando en las redes sociales o en el café en charlas de amigos, ahora se han realizado protestas pues existe un evidente disgusto que el respetable no se ha dejado para conversaciones de grupos de Whats o el Face.
En contrasentido, los criticados se hacen los desentendidos u ofendidos, pues no creen ser merecedores de tales manifestaciones de desagrado y disgusto, pareciera que la autocrítica y la aceptación de las mismas no existe, más bien se ha presentado una tendencia a victimizarse y rechazar cualquier otra manifestación que no sea de loas, encomios y alabanza.
El descontento, pues, es un clima generalizado, el respetable público ya no está muy dispuesto a escuchar pretextos, a conformarse con el discurso de siempre y exige, como casi nunca antes, entrega, resultados. Pareciera hartarse de más de lo mismo.
Sorprendente ha resultado la actitud de los jugadores de la Selección Mexicana de Futbol, en especial del ariete Raúl Jiménez, que casi siempre había realizado declaraciones inteligentes, mesuradas, ahora pareciera haberse equivocado absurdamente al criticar la actitud de los asistentes al partido del equipo nacional ante el seleccionado uruguayo en el TSM de Torreón, Coahuila, afición que, desde mi perspectiva, está en su total derecho de reclamar la falta de actitud y entrega del equipo que dirige Javier Aguirre, al que también le llovió en su milpita.
Los laguneros se disgustaron, pues saben que a su portero, Carlos Acevedo, no le darán oportunidad de ser titular bajo el mando del Vasco, a pesar de que las estadísticas lo evalúan como el mejor del torneo local en cuanto a atajadas se refiere, y francamente que pienso como la afición de Torreón, merece una oportunidad en un puesto que deja mucho que desear de cara al Mundial, a todo ello habrá que agregar que los boletos resultaron muy caros, y que el espectáculo fue de ínfima calidad, por más que los porristas de los medios afines al Tri nos la quieran vender como si se tratara de un aspirante a ser campeón del mundo.
Como en el vodevil, al no gustar la actuación a los asistentes, lanzaban tomates a los protagonistas, algo así sucedió en una clara manifestación de repudio, sin olvidarnos que estamos a poco menos de ocho meses de la inauguración de la máxima competencia del futbol mundial y no se ve por dónde.
Me salieron muy delicaditos los señoritos del seleccionado nacional.
