Del Mundo Mundial XIV

Se acerca el final de un extraordinario Mundial, la llamada oficialmente Copa del Mundo FIFA, Rusia 2018. Honestamente que a lo largo de prácticamente cinco semanas se han vivido momentos estupendos de una maravillosa competencia, de gran futbol, de partidos definidos ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Se acerca el final de un extraordinario Mundial, la llamada oficialmente Copa del Mundo FIFA, Rusia 2018. Honestamente que a lo largo de prácticamente cinco semanas se han vivido momentos estupendos de una maravillosa competencia, de gran futbol, de partidos definidos hasta la última instancia, para beneplácito de los aficionados.

Sólo dos días nos separan del partido final, del momento cumbre que pasará a la historia del futbol. Apenas ayer se conmemoraban 20 años del título obtenido por Les Bleus en su casa, en aquel inolvidable Francia 98, del que aún recuerdo esa fantástica noche en la que todo el país galo salió a las calles a vitorear a sus campeones. Tuve la suerte de estar trabajando en París en aquel Mundial. Aquella noche en la que, al finalizar el partido, en el que los locales derrotaron a los grandes favoritos, que era el equipo de Brasil, las calles parisinas se convirtieron en una verbena popular, en una interminable fiesta, en un momento de alegría e inolvidable pasión. Miles, quizá millones, salieron espontáneamente a las calles a bailar, a cantar, a gritar, a festejar.

Tan sólo recordarlo me genera una gran emoción, pues era una locura, una indescriptible emoción en la Avenue des Champs-Élysées, así como en toda la gran Ciudad Luz. En la pequeña camioneta que nos transportaba nos desplazamos apenas terminó el partido, a gran velocidad, hasta el Arco del Triunfo, donde nos estacionamos para subirnos al techo del vehículo y desde ahí poder hacer un reportaje de aquella inaudita fiesta popular.

Contrastando con aquella maravillosa expresión de triunfo, en Croacia se encontraban aún restañando las heridas de una encarnizada guerra que provocó la desintegración de Yugoslavia, con un elevado costo de muertes, separación de familias, migraciones buscando refugio en otros países, así como el terrible dolor que provocan las guerras.

En esos dos paisajes tan diferentes, los ahora protagonistas de la gran final comenzaban a tener una concepción del mundo, del planeta que habitaban. Los franceses estallando en júbilo, los croatas intentando dejar atrás miles de muertes y vejaciones y curar las heridas físicas y mentales.

¿Dónde serán los festejos el próximo domingo por la noche?

En París o en Zagreb será el escenario de la noche mágica, los pronósticos señalan que será en la capital francesa, pues todos los factores así lo indican. Sin embargo, los niños que vivieron la guerra están curtidos de otra manera, contra todo.

Será un duelo inolvidable, seguramente lo será…

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