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Guadalajara sigue siendo, y por mucho, la mejor sede hasta ahora en la gestión previa al Mundial. El gobierno a cargo del gobernador Pablo Lemus lleva un año invirtiendo en la infraestructura y embellecimiento la perla tapatía.
Estamos justo a seis meses de la inauguración del gran evento deportivo de 2026, la Copa Mundial de la FIFA, y una vez que el calendario se ha publicado después del sorteo celebrado en Washington, D.C., los días, que sólo son ciento ochenta a partir de hoy, se irán como agua y, por ello, habrá que trabajar a todo tren para ser dignos anfitriones.
En la Ciudad de México no se ve nada claro el paisaje, pues lo único que se han realizado son obras cosméticas al vetusto aeropuerto capitalino, que, por más que le cambien el rostro, sigue siendo uno muy complicado en su operación, pues siguen siendo sólo dos pistas que no pueden funcionar al mismo tiempo, son dos terminales, pero también resultan insuficientes para la inmensa actividad. En otras palabras, han gastado millones, pero resulta la misma gata, sólo más revolcada.
La CDMX sigue siendo un desastre de suciedad, descuido, abandono, destrucción, pero, sobre todo, de una autoridad que debe tener suficientes recursos, pero que no son utilizados en lo que deben; se les cae a pedazos la ciudad, las calles están destruidas, pero, eso sí, ya es posible solicitar placas para los automóviles con motivos alusivos al gran evento deportivo, por cierto, de pésimo gusto, pero ya hicieron algo, situación que no sirve para recibir como debe ser a los visitantes, pero que les da motivo para, en sus alucinaciones de poder, sentir que algo hacen como anfitriones.
Guadalajara sigue siendo, y por mucho, la mejor sede hasta ahora en la gestión previa al Mundial. El gobierno a cargo del gobernador Pablo Lemus lleva un año invirtiendo en la infraestructura y embellecimiento la perla tapatía, trabajando en la seguridad y demás aspectos torales para hacer de Jalisco la gran sede mundialista de nuestro país.
Por su parte, Monterrey, que tiene el estadio más bello del país, va tarde con el tren elevado, con poco que relatar en cuanto a la infraestructura, pero con una afición maravillosa. Francamente que les tocaron los partidos más flojitos, los de menor expectación. Mucho que hacer también en los temas de embellecimiento y limpieza de la ciudad y, sobre todo, acelerar las obras que hoy generan un tráfico complejo para llegar desde el aeropuerto a la ciudad regia.
El tiempo transcurre y el trabajo es imperceptible en la capital del país, así como en Monterrey, urge que se pongan a darle con todo.
A trabajar se ha dicho.
