Esperanza
Apenas hace unos minutos, circulaba por algunas de las zonas que resultaron más afectadas en la Ciudad de México por el sismo que ha dejado profundo pesar y dolor en muchos hogares de nuestro país. Nadie puede estar ajeno a quienes, de manera lamentable en estos ...
Apenas hace unos minutos, circulaba por algunas de las zonas que resultaron más afectadas en la Ciudad de México por el sismo que ha dejado profundo pesar y dolor en muchos hogares de nuestro país. Nadie puede estar ajeno a quienes, de manera lamentable en estos días, se han visto en situaciones de gran tristeza. El ánimo en las calles es denso y lleno de melancolía.
Sin embargo, en medio de todos los pesares, también se percibe algo que me genera un halo de enorme esperanza: la apasionada entrega, como diría don Pepe Alameda, el cronista taurino de mayor relevancia en nuestro tiempo; la increíble entrega y amor que la sociedad civil, los mexicanos de a pie, ha puesto para ayudar a los que lo necesitan. Mi admiración y solidaridad están con quienes apoyan sin pedir nada a cambio e incluso, han arriesgado su integridad en aras de ayudar a quienes lo necesitan, ofreciendo su colaboración para lo que se requiera.
Los jóvenes de este país son quienes han dejado el alma, noche y día, para ayudar desinteresadamente, maravillando al mundo, pues en casi todos los sitios de desgracia hay carteles que solicitan herramientas, víveres, pero ya no se requiere de manos, pues sobra la generosidad. Resulta emocionante observar a tantos jovencitos dispuestos a servir.
Tenemos un tesoro en nuestra juventud, que llevará la cicatriz de lo acontecido, pero sin duda ellos habrán crecido enormemente como seres humanos. Espero que todos tengamos claro que son confiables, que son los que seguramente harán de México un país mucho mejor.
Me parece que debemos creer en ellos, y el deporte no debe ser la excepción. Resulta maravilloso observar a algunos equipos en nuestro futbol, los menos, jugándosela al debutar y permitir que nuestra juventud se vea reflejada en ellos; el saber que si se les dan oportunidades, las saben aprovechar con creces. Lamentablemente, la mayoría apuesta por talentos importados, que resultan, en la mayoría de los casos, poco rentables y un estorbo en el desarrollo de los nuestros. Me parece que se merecen muchas más oportunidades en todos los ámbitos.
“Fuerza México”, “México Unido” y algunos otros lemas han levantado el ánimo en estos días de sosiego, sin embargo, el mayor rayo de luz y esperanza es nuestra juventud; sí, ésa que ha asombrado al mundo entero por su gentileza, altruismo, pasión y cariño por el prójimo. Gracias juventud ejemplar. Se han ganado el respeto del planeta entero. Han mostrado el rostro del país ganador y ejemplar al que tanto aspiramos.
¡Viva nuestra juventud!
