Súper juego

La suerte está echada, esta noche tendremos nuevo campeón en la NFL, hoy por hoy, la mejor liga del mundo, no sólo cuantitativamente, pues sus números son increíbles, sino cualitativamente, pues han hecho un muy buen trabajo para darle equilibrio, seriedad, pero sobre ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

La suerte está echada, esta noche tendremos nuevo campeón en la NFL, hoy por hoy, la mejor liga del mundo, no sólo cuantitativamente, pues sus números son increíbles, sino cualitativamente, pues han hecho un muy buen trabajo para darle equilibrio, seriedad, pero sobre todo nunca han perdido de vista que el público aficionado es el que paga y hace que esta liga sea tan grande.

Hace muchos años, cuando me tocaba asistir a las coberturas de los Super Bowls, me refiero a hace más de dos décadas, me sorprendía la atención y cuidado que esta liga tenía con los medios de comunicación. El trato y las atenciones eran de llamar la atención allá por los inicios de la década de los ochenta, desde entonces valoraban y procuraban a los medios, pues tienen muy claro que es un binomio que se beneficia mutuamente y por ello hay que llevar una gran relación.

Ahora a lo que se ha llegado es inaudito. Las cifras que se llegan a pagar por las entradas para el Super Bowl, por lo menos cuatro y cinco mil dólares por boleto, claramente nos dicen que es el gran evento del deporte en Estados Unidos de América, pues no existe ningún otro juego que siquiera se acerque en las dimensiones de rating o dinero, pero más allá, lo que representa socialmente, ya que es un fin de semana que genera todo un rito familiar, de amigos para congregarse y estar al tanto del juego más visto del año de cualquier deporte en estos mercados.

El asunto de las apuestas también no deja de llamar la atención. Los momios siguen con los Patriotas -1, y las altas-bajas en 47.5. Al momento de escribir esta colaboración, se manejan cifras de más de diez mil millones de dólares en tratar de ganar dinero atinando al ganador, a los puntos que se anoten y muchas otras apuestas. Hagan las suyas, señores.

Difícil predecir al campeón, sin embargo me parece que si los Halcones Marinos de Seattle son capaces de presionar y golpear al Tom Brady tienen buenas perspectivas de ganar, de lo contrario, el muchacho guapo de la película los puede aniquilar encontrando a Rob Gronkowsky, Danny Amendola o Julian Edelman como sus principales objetivos.

Del lado de los campeones, que lograron un inaudito regreso en la final de la Conferencia Nacional ante Green Bay, será muy importante establecer ofensivas largas con buen manejo del balón y muchas yardas terrestres a cargo de Marshawn Lynch para quitar presión a Russel Wilson, que seguramente también destacará.

Insisto, si el equipo de Seattle logra ejercer presión sobre Brady y lo obliga a lanzar rápido será muy difícil el triunfo para los Patriotas, pues defensivamente el equipo de los Halcones Marinos es muy superior.

Suerte y que gane el mejor.

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