Alegría en Acapulco

Muchos motivos de alegría genera este Abierto Mexicano de Tenis Telcel, presentado por HSBC, en estos días, en el bello puerto de Acapulco, Guerrero. El principal motivo de alegría es la espectacular derrama económica que este evento trae hasta este fantástico sitio, ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Muchos motivos de alegría genera este Abierto Mexicano de Tenis Telcel, presentado por HSBC, en estos días, en el bello puerto de Acapulco, Guerrero.

El principal motivo de alegría es la espectacular derrama económica que este evento trae hasta este fantástico sitio, se calcula que supera los 400 millones de pesos, algo excepcional para un lugar tan afectado en tiempos recientes por la inseguridad y los embates de la naturaleza.

Los aficionados al tenis de todo el país se han trasladado hasta el mejor evento del deporte blanco del continente, es una gran fiesta del deporte.

La mala noticia para los que no habían llegado es que el hispano David Ferrer se lesionó en su partido de cuartos de final cuando parecía encaminarse sin mucho problema a la semifinal ante el sudafricano Kevin Anderson. Una pena para el público que ya había adoptado a Ferrer como propio.

La gran noticia ha corrido a cargo de los tenistas nacionales Miguel Reyes Varela y César el Tiburón Ramírez, que derrotaron en un duelo de David y Goliat a la pareja del veracruzano Santiago González y el californiano Scott Lipsky.

Habría que revisar la historia del Abierto Mexicano, pues seguramente han pasado muchos años desde que una pareja nacional alcanzaba una ronda semifinal.

Francamente que me da mucha alegría, pues a nuestro alicaído tenis le urgen buenas noticias, lo otro ha sido la característica en los últimos años.

Quizá este resultado sea un parteaguas en la carrera de Ramírez y Reyes Varela que demostraron, pero más importante aún, se demostraron que son capaces de derrotar a jugadores con un infinito mejor ranking que ellos.

La pareja de González y Lipsky ha sido en el último año una de las mejores 12 del mundo, el californiano está clasificado en la posición 34 y Santiago está un puesto después.

Los nuestros están más allá de los 500 del mundo, la diferencia en la clasificación parece abismal, sin embargo, cuando el espíritu no se derrota de antemano, las sorpresas inmensas se pueden presentar.

Enhorabuena al tenis mexicano, en especial a un enorme grupo de entusiastas que han apoyado con mucho cariño a este deporte, apellidos como García Muriel, López Medina, Madáhuar, entre otros, han trabajado y apoyado a la Federación Mexicana de este deporte con denuedo y espero que este triunfo sea una pequeña retribución al esfuerzo con el que han apoyado a Gastón Villegas, presidente de la Federación de este deporte.

La fiesta sigue.

Qué bien, Acapulco.

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