Más reglas y menos criterios
Castigar la trampa no es algo que nos distinga como país, por eso, cada vez que ese ejercicio se pone en práctica provoca el reconocimiento de terceros y la indignación del infractor o sus allegados. El caso futbolero lo protagoniza Carlos Fierro, quien al engañar al ...
Castigar la trampa no es algo que nos distinga como país, por eso, cada vez que ese ejercicio se pone en práctica provoca el reconocimiento de terceros y la indignación del infractor o sus allegados.
El caso futbolero lo protagoniza Carlos Fierro, quien al engañar al árbitro fingiendo un penal, se ha hecho acreedor a un partido de suspensión. Cosa más que razonable al estar reglamentado. Y Néstor de la Torre acepta, pero establece que esta suspensión es provocada por la presión que, según dice, ejercen los medios. Se equivoca.
En lo que no se equivoca es en solicitar que se emparejen los criterios y se aplique la ley sin distinción y se recarga en el reglamento de sanciones, que establece en el artículo 23 de Engaños, inciso B: “Si dicho engaño ocurrió en cualquier parte del terreno de juego excluyendo el inciso A (que habla de las jugadas dentro del área), la primera vez que se cometa dicha infracción recibirá una llamada de atención y se le aplicará una multa de 90 días de salario mínimo. La segunda vez que en la misma temporada sea sancionado por esta infracción, se le aplicará la suspensión de un partido y una multa de 90 a 300 días de salario mínimo”.
Apegados al reglamento, cualquier engaño tendría que ser castigado, cosa que claramente no sucede otorgando cabida al reclamo del directivo chiva. Consultado a este respecto, Eugenio Rivas, presidente de la Comisión Disciplinaria, reconoce abiertamente las lagunas en dicho inciso y argumenta que en muchas cosas se ocupa el criterio.
Sin embargo, las leyes están para ejecutarse respaldadas en los reglamentos y no en los criterios, mucho menos cuando se tienen esta clase de ambigüedades.
Sé que es imposible establecer toda clase de hipótesis para después protegerse reglamentariamente, pero resulta muy grave dejar algo tan abierto como lo citado anteriormente.
Más reglas y menos criterio, eso funciona mejor.
