De balón a raqueta
El evento deportivo del momento en nuestro país nos trae al paradisiaco puerto de Acapulco para disfrutar de un gran nivel tenístico. Por curioso que parezca, utilizo este espacio para hablar de otro deporte que también me apasiona y que cada vez me envuelve más. Es ...
El evento deportivo del momento en nuestro país nos trae al paradisiaco puerto de Acapulco para disfrutar de un gran nivel tenístico. Por curioso que parezca, utilizo este espacio para hablar de otro deporte que también me apasiona y que cada vez me envuelve más.
Es cierto que mi pasión por el futbol ha sido desde que nací, pero a la par he llevado ese gusto por el deporte blanco, que, dicho sea de paso, ya no tiene tanto de ese color, pues la moda ha hecho que los tenistas jueguen de negro, verde y, por qué no, hasta de rosa.
Durante muchos años, cuando este torneo se realizaba en un club al sur de la Ciudad de México, intentaba asistir con mi familia para ver uno que otro partido. Después lo mudaron a Acapulco y ya fue más complicado lograr estar cada año.
Pasé un buen rato sin asistir, hasta que la presencia de Sharapova y la insistencia de mi esposa (otra apasionada de este deporte) me orillaron afortunadamente a darme otra vuelta por este gran evento, en el cual me he llevado una grata sorpresa, pues la organización, el estadio y los tenistas son de primer nivel, más allá del destino que tanto atrae.
Tener la oportunidad de ver en vivo a un ranqueado cinco como Kei Nishikori es todo un privilegio. El japonés de apenas 25 años demuestra solidez en su tenis, con un estilo similar al de su entrenador Michael Chang, quien lograra conseguir varios grand slams en el pasado.
Qué decir de David Ferrer, quien es un todo terreno, buen jugador de fondo e inteligente para atacar, con una derecha bien educada y un revés que se defiende bien. Sin duda, estos dos, tanto el español como el japonés, para mí son los candidatos a conquistar el título, sin menospreciar lo hecho por un jovencito estadunidense como Ryan Harrison, quien ya eliminó al actual campeón Grigor Dimitrov. Ryan ha demostrado que su carrera va en ascenso y que no tardará mucho para sorprender en un grand slam.
En cuanto a la rama femenil, no podemos dejar de mencionar el tenis tan elegante que exhibe Maria Sharapova, quien desafortunadamente se tuvo que retirar del torneo por una infección estomacal que la tenía disminuida físicamente desde hace unos días. Como sea, hablar de la número dos del mundo es casi hablar de una tenista perfecta. La rusa en su juego busca siempre sacar a su rival de la cancha, sabiendo que cuenta con un revés preciso.
El único detalle que le falta a Maria por pulir es el saque, pues no termina por ser contundente su primer servicio y comete muchas dobles faltas. Este detallito, que tanto le ha costado corregir, es lo único que requiere para el día de mañana consolidarse como número uno del mundo.
El evento en sí es un espectáculo, pues hay que reconocer que la organización es perfecta, mas allá de que el torneo nos ha acostumbrado a siempre hacer un esfuerzo por traer por lo menos a tres grandes tenistas de élite mundial.
Todo mi reconocimiento para los organizadores y fundadores de este maravilloso evento que tan bien le viene a nuestro país en estos tiempos tan difíciles.
