Todo es culpa de Layún

Eres el futbolista del momento, estás en boca de todos. Apareces en las primeras planas de los diarios deportivos y ocupas los espacios de televisión más importantes. Te has ganado el corazón del americanismo y cada vez estás más cerca de convencer a aquellos que ...

Eres el futbolista del momento, estás en boca de todos. Apareces en las primeras planas de los diarios deportivos y ocupas los espacios de televisión más importantes. Te has ganado el corazón del americanismo y cada vez estás más cerca de convencer a aquellos que durante mucho tiempo te criticaron. No cabe duda, Miguel Layún, que lo que hiciste el pasado viernes fue fantástico, pero más fantástico es todavía cuando recordamos todo lo que viviste en años anteriores.

Criticado por medio mundo, juzgado como uno de los futbolistas más limitados de nuestro país. Si perdía el  América era por tu culpa, aunque no tuvieras nada que ver; cualquier gol que recibían era por tu culpa sin importar por dónde se generaba la jugada. Perdía la Selección Mexicana y también era tu culpa, aunque ni siquiera hubieras jugado ese partido. Sí, llegó un momento, Miguel, en que todo era tu culpa. Bueno, a tal grado que hasta famosa se hizo la frase de “Todo es culpa de Layún”. No cabe duda que la historia que estás forjando es digna de plasmarla en un libro para que el día de mañana las nuevas generaciones entiendan cómo uno no se puede dar por vencido a la primera. Eres un ejemplo de perseverancia, admiro tu terquedad. Esa tenacidad que te ha llevado tan lejos. Te importó dos cominos que la gente te atacara hasta el cansancio. Que dijeran que no tenías nivel para jugar en América, que estabas ahí gracias a tu promotor y algunos, lo recuerdo bien, hasta pedían que te retiraras. Te dedicaste a trabajar, te empeñaste en pulir esos detalles que te llegaban a fallar y, a base de un par bien puestos, empezaste a sobresalir. Así, muchos empezaron a comerse sus propias palabras. Te hiciste titular en América, y digo te hiciste porque nadie te regaló nada. Te lo ganaste en cada entrenamiento. Llegando temprano, quedándote tiempo extra en la cancha y siendo muy disciplinado. Llegaste a selección para Copa Oro de 2013. Claro, no faltó aquel que, cuando te vio convocado, empezó a decir que la camiseta nacional ya estaba muy barata. Que cómo podía ser que Layún, el que no sabía ni cómo pegarle a la pelota, fuera seleccionado. Aquel Tricolor fracasó, pero tú, sí, tú, que tan criticado habías sido por estar entre los elegidos del Chepo, fuiste el mejor de ese grupo. Aún recuerdo tu llanto de impotencia en el túnel del estadio de Dallas por haber quedado eliminado ante Panamá. Mostrando así el corazón que le pones a cada uno de tus retos. Después fuiste campeón, claro, con un gol tuyo que muchos pensaban que ibas a fallar le diste otro título al América.

Regresaste a selección y muchos decían que era gracias a que Miguel Herrera era el técnico. Volviste a demostrar carácter al representar dignamente a nuestro país en un Mundial.

No cabe duda, Miguel, que lo que has logrado hasta el momento es digno de hacer una película. Sabiendo, porque estoy seguro, que te faltan muchos más capítulos de éxito. Y lo has logrado por tu mentalidad ganadora, por tu perseverancia, pero sobre todo por esa humildad que te hace tan especial.

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