Dará lo mismo

Cuando se trata de tomar decisiones que afectan directamente a lo deportivo, hay pocos organismos capaces de hacer el ridículo como la Femexfut y la Liga MX; para ejemplo, el nuevo proceso mundialista, que comenzó con el pie izquierdo, y sigue sin rumbo fijo. Los nuevos ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Cuando se trata de tomar decisiones que afectan directamente a lo deportivo, hay pocos organismos capaces de hacer el ridículo como la Femexfut y la Liga MX; para ejemplo, el nuevo proceso mundialista, que comenzó con el pie izquierdo, y sigue sin rumbo fijo. Los nuevos directivos al frente de la FMF, Juan Carlos Rodríguez e Ivar Sisniega, tomaron la decisión de cesar (claro, con la anuencia de los dueños que en realidad mandan en la toma de decisiones) a Diego Cocca y a Rodrigo Ares de Parga, tras el fracaso en semifinales de la Nations League.

La noticia no fue una enorme sorpresa, desde el pasado martes en Palabra del Deporte, mi compañero Cristopher Rivera daba a conocer que circulaba algo más que un rumor, con respecto al futuro del técnico argentino y del directivo, y eso que todavía no llegaba el ridículo en Las Vegas ni el abandono del público en el duelo por el tercer lugar ante Panamá. Se conocía que los nuevos “mandamases” de la Federación no veían con muy buenos ojos a ambos personajes, ya que no fueron los encargados de elegirlos. Ahora, ante la derrota frente al máximo rival que tiene la Selección, y de forma vergonzosa, sumada a las tribunas vacías del Estadio Allegiant tres días después, se adelantó una decisión que parecía llegaría de todas formas tras la Copa Oro, torneo al que el Tri llegará golpeado anímicamente, y con un director técnico interino, Jaime Lozano; hoy, el triunfo se ve todavía más lejano que hace una semana.

Pero el problema del futbol va mucho más allá del técnico, es un problema estructural, con un sistema fallido, tanto a nivel de selecciones, como a nivel de liga; lo que está sucediendo no debe extrañar a nadie. México acaba de vivir su peor proceso en décadas, quedando fuera de Juegos Olímpicos en ambas ramas, así como de Mundiales en categorías menores, además claro, del triste papel en Qatar de la Selección mayor. Lozano (si se queda), o quien asuma el papel de estratega nacional tras la Copa Oro, enfrentará los mismos problemas de sus antecesores: poco talento disponible; jugadores inflados en el medio local, por lo que no están dispuestos a irse a las mejores ligas del mundo (en las que tendrían que ganarse la titularidad, mientras que aquí, sin importar su nivel en la cancha y su nivel de compromiso, son titulares indiscutibles); demasiados extranjeros, ocupando posiciones clave en los clubes locales; un puñado de futbolistas en Europa (ninguno, por cierto, es una estrella allá); una mafia de promotores que manejan a su antojo la Liga MX, que tiene un sistema de competencia mediocre, que no propicia la búsqueda de la excelencia; directivos sin visión, y que viven peleando por el poder; y una Federación que no es independiente de los intereses de los dueños más poderosos. Un coctel perfecto para los constantes fracasos.

Mientras la estructura sea la misma, dará lo mismo si Lozano u otra persona toma el lugar de Cocca, los resultados no cambiarán, si se sigue haciendo lo mismo.

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