Campaña histórica

Hace poco más de un año los Medias Rojas de Boston quedaban eliminados en la ronda divisional ante los Astros de Houston, así terminó otra decepcionante temporada en la que el objetivo de regresar a la Serie Mundial no se cumplió. El nuevo fracaso trajo decisiones ...

Hace poco más de un año los Medias Rojas de Boston quedaban eliminados en la ronda divisional ante los Astros de Houston, así terminó otra decepcionante temporada en la que el objetivo de regresar a la Serie Mundial no se cumplió. El nuevo fracaso trajo decisiones importantes en la organización, el presidente de operaciones, Dave Dombrowski, junto al grupo de dueños consideraron que era necesario traer un nuevo manager en lugar de John Farrell, el elegido fue Alex Cora; con la llegada del boricua comenzó una nueva era para la añeja franquicia.

La gerencia también sabía que era necesario dar un golpe en la agencia libre para poder fortalecer a un equipo que ya era sólido, pero que estaba huérfano de un cuarto bat que pudiera cambiar un partido con un solo swing, por lo que firmaron a J.D. Martínez, que le dio solidez al orden al bat. El nuevo elemento trajo lo que faltaba, un cuarto bat de enorme respeto, que batea para promedio y capaz de conseguir cuadrangulares.

Con Martínez a bordo llegó el complemento necesario a los talentosos jugadores que ya eran parte del equipo, como Mookie Betts, Andrew Benintendi, Jackie Bradley Jr. y Xander Bogaerts, núcleo joven que ha venido madurando los últimos años.

Agregando al aspecto ofensivo una sólida rotación de abridores, encabezada por Chris Sale y un grupo de relevistas con Craig Kimbrel como cerrador. Además de que defensivamente contaban con guantes de enorme calidad, principalmente los jardineros que conforman posiblemente el mejor grupo de las mayores en ese rubro.

Con todo esto a su disposición el joven manager supo desde su llegada generar un ambiente propicio en el dugout y también en el campo de juego. Se produjo la unión necesaria para que las cosas funcionen, justo como él lo aprendió trabajando en los Astros como coach de banca, ingrediente fundamental para lograr el éxito.

Razón por la cual desde el inicio de la campaña Boston se vio como un candidato al título, rápidamente se apilaron las victorias y las expectativas crecieron. Cora estaba apretando todos los botones necesarios para exprimir al máximo el enorme talento a su disposición: manejando a sus pitchers de forma brillante y moviendo el lineup acorde a las necesidades.

Martínez y Betts se convirtieron en los artífices del éxito inmediato de los Medias Rojas. Pero ellos sólo fueron una parte importante de lo que Cora logró armar, un gran equipo en toda la extensión de la palabra, ningún individuo estaba por encima del colectivo. Además la gerencia hizo movimientos que fortalecieron el roster con la llegada de Nathan Eovaldi, Ian Kinsler y Steve Pearce. Así fue como lograron el récord de victorias para la franquicia y también derrotaron a tres grandes equipos en la postemporada, perdiendo únicamente tres partidos.

Hoy lo que Dombrowski construyó poco a poco y lo que Cora trabajó desde que empezaron los entrenamientos de primavera ha culminado con una campaña histórica y el noveno título de Serie Mundial para Boston.

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