Un astro apagado
J.R. Richard lucía para convertirse en uno de los mejores pitchers de la historia.J.R. Richard enfrentó en su debut a los Gigantes de San Francisco, que contaban entre sus filas con el legendario Willie Mays. El novato velocista de los Astros no se intimidó ante uno ...
- J.R. Richard lucía para convertirse en uno de los mejores pitchers de la historia.
J.R. Richard enfrentó en su debut a los Gigantes de San Francisco, que contaban entre sus filas con el legendario Willie Mays. El novato velocista de los Astros no se intimidó ante uno de los mejores beisbolistas de la historia al poncharlo en tres ocasiones. Aquel domingo 5 de septiembre de 1971 resultó memorable, ya que el pitcher de 21 años igualó un récord al recetar 15 chocolates en su juego de estreno en la Gran Carpa.
James Rodney Richard fue la segunda selección global del Draft de 1969 y los Astros no dudaron en firmar al prometedor prospecto con un jugoso bono de 100 mil dólares.
El pitcher de 2.06 metros de altura y admirador de Bob Gibson siempre se destacó por la velocidad de sus lanzamientos. En la High School no perdió un juego como lanzador y en su último año no permitió carrera en toda la temporada. Ya como profesional, su slider alcanzaba las 96 millas de velocidad y la recta llegaba a superar las 100 mph.
Con los Astros pasó sus primeros cuatro años entre el equipo grande y las sucursales para mejorar en el control de sus lanzamientos, y fue en 1975 cuando jugó su primera temporada completa.
En 1976 obtuvo 20 victorias y en cada una de las siguientes tres campañas sumó 18 éxitos. El récord de la franquicia de 313 ponches que logró en 1979 estuvo vigente 40 años, hasta que Gerrit Cole lo superó en 2019.
El inicio más espectacular lo tuvo en 1980 al ganar sus primeras cinco aperturas, que incluyeron un juego de 12 ponches y otro de 13. Al llegar a la mitad de temporada dejó un récord de 10-4 con una impresionante efectividad de 1.15 y ganó el llamado para su primer Juego de Estrellas.
En su siguiente salida con los Astros, luego de participar en el juego estelar, Richard fue sacado del encuentro debido a que no podía ver las señales de su catcher y, además, tenía el brazo muerto, mientras que sus dedos entumecidos le impedian sujetar la pelota. Unos días después, mientras entrenaba con sus compañeros, se desvaneció en el campo y fue llevado al hospital, en donde tuvieron que operarlo de emergencia por un derrame cerebral.
Después de una larga reahabilitación y una segunda operación, Richard ya no pudo volver a los diamantes y fue dejado en libertad en 1984.
Agobiado por malas inversiones, dos divorcios y la pérdida de su casa, Richard terminó en el olvido y vivió debajo de un puente de una autopista en Houston. Fue en una iglesia en la que encontró refugio y apoyo hasta convertirse en ministro; además, trabajó en proyectos de beisbol para los jóvenes.
J.R. Richard murió en 2021 a los 71 años. Su brillante paso por la loma será siempre recordado.
