Inocente palomita
Una paloma tuvo la desdicha de cruzar por el home plate justo en el momento que salía una recta de casi 160 kilómetros por hora del látigo zurdo de Randy Johnson. El sorprendente choque con la humeante esférica de beisbol acabó con el vuelo del ave. La paloma, con las ...
Una paloma tuvo la desdicha de cruzar por el home plate justo en el momento que salía una recta de casi 160 kilómetros por hora del látigo zurdo de Randy Johnson. El sorprendente choque con la humeante esférica de beisbol acabó con el vuelo del ave. La paloma, con las plumas esparcidas sobre el diamante, quedó muerta. La bola, también.
Aquella acción que se presentó en un juego de pretemporada el 24 de marzo de 2001 no se trató de una broma. Tan real fue que el entonces pitcher de los Diamondbacks de Arizona tuvo que echar mano de sus abogados debido a que la sociedad protectora de animales quería levantarle cargos.
Johnson, el zurdo más ponchador de la historia, ganador de cinco trofeos Cy Young y miembro del Salón de Fama, tiene más búsquedas en internet por aquella acción que por su carrera.
A pesar de todo, la paloma no resultó ser un ave de mal agüero, ya que los Diamondbacks ganaron la Serie Mundial de ese 2001 sobre los Yankees con un hit de bat roto, conectado por Luis González, ante el mejor cerrador de todos los tiempos, Mariano Rivera (esta acción tampoco fue broma). Por cierto, Randy Johnson abrió el sexto juego y finalizó el séptimo. En ambos se llevó la victoria para ser el único lanzador en conseguir esa hazaña en un Clásico de Otoño.
Un maestro del engaño era Gene Michael, parador en corto de los Yankees, quien era un experto en la pelota escondida. Esa acción en la que el fildeador oculta la esférica mientras que hace creer al corredor que se la regresó al pitcher y, al primer descuido, lo toca fuera de base para ponerlo out. Una jugada que realizó con éxito en cinco ocasiones, la mayor cantidad en más de 80 años.
Otro parador en corto de Yankees, Tom Tresh, tiene el récord de tres juegos consecutivos sin participar en un algún lance, curiosamente en una posición en la que más jugadas se presentan.
Los Bombarderos del Bronx son el último equipo en robarse el home tres veces en un juego al conseguirlo ante Atléticos de Filadelfia en 1915, pero, además, sumó 14 estafas totales en ese duelo.
Si de robos se trata, los Mets sólo lograron 34 en la temporada de 1964 para ubicarse en el penúltimo lugar en esa estadística. Al siguiente año decidieron contratar al multicampeón olímpico Jesse Owens como instructor de corrido de bases, pero el equipo sólo logró 28 estafas y sus corredores fueron puestos out en 42 ocasiones.
Hay una regla en el beisbol que podría parecer una broma, pero existe: si un fildeador atrapa una esférica con la gorra, ya sea de aire o rodada, automáticamente se le otorgan tres bases al bateador.
Apreciable lector: estas historias son todas reales, pero la Tacita de Café lo pone en alerta por el Día de los Inocentes para que no lo vayan a tomar fuera de base con alguna broma.
¡Feliz 2025!
