El súper agente

Scott Boras acudió a Monterrey para estar presente en el Mundial juvenil de beisbol en 1992 con la intención de observar a un pitcher de origen brasileño. Pero quien atrapó la atención del agente de peloteros fue el short stop del equipo estadunidense, su nombre: Alex ...

Scott Boras acudió a Monterrey para estar presente en el Mundial juvenil de beisbol en 1992 con la intención de observar a un pitcher de origen brasileño. Pero quien atrapó la atención del agente de peloteros fue el short stop del equipo estadunidense, su nombre: Alex Rodríguez.

Boras notó de inmediato que aquel joven, de entonces 16 años, era un diamante en bruto y no dudó en firmarlo como uno de sus clientes. A-Rod debutó dos años después en las Grandes Ligas y comenzó a abrirse camino como gran figura. A finales de 2000 se convirtió en agente libre y, de la mano de su representante, consiguió lo que en ese momento era el contrato deportivo más lucrativo de la historia al firmar por 10 años y 252 millones de dólares con Rangers de Texas.

Boras siempre fue un enamorado del beisbol y soñaba con llegar a las Grandes Ligas, pero apenas alcanzó a jugar en Clase A con el equipo sucursal de los Cardenales de San Luis en los 70.

Entonces se decidió por los estudios, primero como farmacéutico industrial y luego concluyó la carrera de Derecho.

Algunos de sus compañeros en ligas menores comenzaron a pedirle asesorías para firmar sus contratos en las Grandes Ligas. El primer jugador al que representó oficialmente fue el relevista Bill Caudill, quien firmó con Azulejos de Toronto por cinco años y 7.5 millones de dólares en 1984.

Desde entonces, Scott Boras, quien es conocido como el Súper Agente, transformó la industria de los contratos en el beisbol.

Fue el primero en superar la barrera de los 50 millones de dólares con Greg Maddux, luego los 100 con Kevin Brown y los 200 con A-Rod. A Gerrit Cole lo llevó firmar el contrato más lucrativo para un lanzador, por 324 mdd, con los Yankees.

Es temido por los directivos y repudiado por los aficionados. En 1998 fue definido “como la persona más odiada del beisbol” por el New York Times

Boras es un artista de la persuasión a la hora de negociar. Es dueño de la poderosa corporación, formada por scouts, preparadores físicos, psicólogos, exjugadores y expertos en sabermetría.

Boras ha sido capaz de negociar varios contratos que superaron los mil millones de dólares en apenas un mes y se calcula que a lo largo de su carrera ya son más de 200 billones de dólares. De cada acuerdo obtiene el cinco por ciento.

A unos días de que inicien las reuniones invernales, Scott Boras acaparará la atención. De pie, junto al árbol navideño, será como un Santaclós dispuesto a cumplir los deseos de los equipos.

Su nueva joya: Juan Soto, a quien tiene como objetivo llevarlo a alcanzar un convenio multianual con una cifra cercana a los 700 millones de dólares de Shohei Ohtani o, al menos, superar el récord del promedio por temporada del japonés, que es de 46 mdd.

Temas: