El pequeño gigante

Mel Ott, de entonces 16 años, comenzó a batear tremendas líneas, con tal fortaleza que algunas de ellas superaron con facilidad la barda el jardín derecho. El experimentado mánager de Gigantes de Nueva York, John McGraw, admirado por la demostración del adolescente, ...

Mel Ott, de entonces 16 años, comenzó a batear tremendas líneas, con tal fortaleza que algunas de ellas superaron con facilidad la barda el jardín derecho. El experimentado mánager de Gigantes de Nueva York, John McGraw, admirado por la demostración del adolescente, exclamó: “Este chico tiene el swing más natural que he visto en años. Va a ser uno de los mejores bateadores zurdos que ha visto la Liga Nacional”. 

McGraw se convirtió a partir de ese momento en el protector de Ott, quien fue firmado por los Gigantes y, a petición del manager, no fue a las ligas menores. A partir de la temporada de 1926, con apenas 17 años, se incorporó al primer equipo.

 Ott, quien no impresionaba como un temible jonronero, con sus 1.75 metros de altura, tenía un peculiar swing en el que levantaba la pierna derecha unos 30 centímetros antes de iniciar su movimiento para golpear la pelota.

 El toletero zurdo descubrió que al levantar más alto su pierna derecha le daría el efecto de mover su peso con más fuerza hacia el lanzamiento, lo que le daba una potencia adicional a su swing. 

Ott tiene un récord vigente de ser el pelotero de menor edad en sumar 61 cuadrangulares en Grandes Ligas al conseguirlo a los 20 años, durante sus primeras tres temporadas.

El jardinero derecho fue campeón jonronero en seis ocasiones. Jugó sus 22 temporadas con los Gigantes y fue el primer jugador de la Liga Nacional en llegar a los 500 cuadrangulares. Se mantiene en esa exclusiva lista, como el de menor estatura.

Por sus hazañas en el diamante, ya que también lucía a la defensiva como jardinero y tercera base, era muy querido y respetado. Incluso en Brooklyn, donde entonces jugaban los Dodgers, el acérrimo rival de Gigantes, era ovacionado. 

Acumuló ocho temporadas con 30 o más cuadrangulares y nueve con al menos 100 producidas.

A diferencia de los clásicos jonroneros, Mel Ott no era un jugador que se ponchara mucho. En promedio se llevaba 53 chocolates por temporada.

Colaboró para que Gigantes ganara tres títulos de la Liga Nacional y la Serie Mundial de 1933. Además, fue seleccionado a 11 Juegos de Estrellas.

Por 18 temporadas consecutivas encabezó a los jonroneros de los Gigantes y tenía la marca de más cuadrangulares de por vida en la Liga Nacional, hasta que Willie Mays la superó en 1966.

El temor que provocaba entre los lanzadores fue tan marcado que llegó a acumular siete apareciones consecutivas en la caja de bateo en las que recibió base por bolas. Fue elegido al Salón de la Fama en 1951 y su famoso 4, con el que jugó, está retirado con los Gigantes.

Mel Ott murió por las lesiones que le dejó un accidente automovilístico en 1958, pero su legado sigue presente como uno de los más grandes bateadores.

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