El Gigante Sonriente
Un batazo descomunal entre jardín derecho y central se estrelló contra un reloj que destacaba en lo alto del parque de beisbol de ligas menores. Por el golpe, el cristal, que servía de protección, se rompió y las manecillas se pararon a las 7:10. Fue la mejor ...
Un batazo descomunal entre jardín derecho y central se estrelló contra un reloj que destacaba en lo alto del parque de beisbol de ligas menores. Por el golpe, el cristal, que servía de protección, se rompió y las manecillas se pararon a las 7:10. Fue la mejor demostración para el prospecto de los Orioles, John Wesley Powell, de 18 años. El poderoso rubio, de 1.91 metros de altura, alcanzaría la fama en Grandes Ligas, convertido en Boog Powell.
Powell no tardó en ascender en las sucursales de los Orioles hasta debutar en la Gran Carpa a los 19 años en 1961. En las siguientes temporadas se convirtió en uno de los toleteros más temibles y fue clave para que el equipo de Baltimore llegara a cuatro Series Mundiales, de las cuales ganó dos.
Zurdo para batear y derecho para lanzar, comenzó su carrera como jardinero, pero por su estatura y poder, lo transformaron, con éxito, en un primera base.
Boog Powell, a los 22 años, fue el primer jugador de los Orioles en pegar tres jonrones en un juego el 6 de junio de 1964 frente a los Senadores de Washington. En 1969 tuvo su mejor temporada al conectar 37 cuadrangulares y empujar 109 carreras con un promedio de bateo de .309 para ayudar a los Orioles a llegar a la Serie Mundial. A pesar de sus brillantes números no ganó el nombramiento como Jugador Más Valioso, lo que para muchos resultó injusto.
El premio lo obtuvo un año después, aunque el propio pelotero consideró que sus números no habían sido tan buenos como los de la temporada anterior. La figura intimidante que proyectaba en la caja de bateo, contrastaba con su carácter afable. Fue conocido como El Gigante Sonriente.
También le gustaba bromear y romper las tensión en los días que la victorias no llegaban. En una práctica de bateo retó a su compañero Jim Palmer, quien presumía de ser un pitcher imbatible. El toletero le pegó cuadrangular y mientras recorría las bases le expresó: “Tranquilo, Jim. Esto no contará para tu efectividad”. Boog Powell es recordado como un eterno símbolo de los Orioles, aunque en su carrera también incluyó a los Indios de Cleveland y un paso fugaz con los Dodgers.
Su fama le ayudó para ser parte de campañas de publicidad y aparecer en programas de televisión. También destacó en torneos de pesca y luego se inició en el negocio de alimentos. Sus parrilladas son famosas. En la sucursal, que tiene cercana al Oriole Park, se da tiempo para saludar a los aficionados y recordar alguna valiosa anécdota.
Boog Powell cumplió 84 años el pasado 17 de agosto. Su carisma, el poder que mostró en los diamantes y convertirse en el pilar ofensivo de una dinastía de los Orioles mantienen su recuerdo intacto entre los aficionados.
