Alejado de la fama
Marvin Miller es el único miembro del Salón de la Fama que públicamente pidió no ser considerado para el Recinto de los Inmortales. Nunca lanzó una pelota de beisbol ni tampoco conectó algún hit, pero es considerado entre los personajes más importantes en la ...
Marvin Miller es el único miembro del Salón de la Fama que públicamente pidió no ser considerado para el Recinto de los Inmortales. Nunca lanzó una pelota de beisbol ni tampoco conectó algún hit, pero es considerado entre los personajes más importantes en la historia de las Grandes Ligas.
Miller rescató a los que consideraba como los trabajadores más explotados: los peloteros.
El egresado de economía en la Universidad de Nueva York fue elegido para dirigir el Sindicato de Beisbolistas a partir de 1966. Eran los tiempos en los que el salario promedio para un jugador rondaba los 19 mil dólares y existía la tristemente famosa “cláusula de reserva” con la que los equipos aseguraban a los jugadores con renovaciones de contratos en automático.
Estuvo al frente de la Asociación de Jugadores de 1966 a 1982. En ese lapso se presentaron tres huelgas de peloteros y dos cierres patronales.
Negoció el primer contrato colectivo en la historia de los deportes y consiguió mejoras sin precedentes en pensiones, beneficios médicos y compensaciones.
Miller consiguió la agencia libre y el arbitraje salarial. El primer beisbolista beneficiado fue Jim Catfish Hunter, lanzador al que el dueño de los Atléticos, Charles O’Finley, se negó a cumplirle un contrato que tenían pactado y entonces quedó en libertad para firmar con Yankees de Nueva York por 3.5 millones de dólares en 1974.
Dos años más tarde, la agencia libre ya había comenzado a ver los resultados. Un pelotero de Grandes Ligas ganaba en promedio 50 mil dólares al año y cuando Miller se retiró, en 1982, el sueldo mínimo era de 241 mil dólares. Los beisbolistas del pasado y los actuales se han visto beneficiados de su poder de negociación. Ahora el dominicano Juan Soto puede presumir un contrato con los Mets, que en promedio le dará 51 millones de dólares por cada uno de los 15 años de su acuerdo. El japonés Shohei Ohtani disfruta el convenio de 700 millones por 10 temporadas con Dodgers.
Los jugadores siempre mostraron su lealtad a Marvin Miller. Hank Aaron llegó a comentar que “estaban dispuestos a tumbar las puertas”, con tal de conseguir su ingreso al Salón de la Fama.
Pero los directivos, con los que tuvo agotadoras negociaciones, algunos de ellos miembros de los comités de elección del Salón de la Fama, se negaban a reconocer su valía.
En una carta que Marvin Miller dio a conocer en 2008, solicitaba que ya no fuera tomado en cuenta como candidato y a sus familiares les pidió no acudir a la ceremonia en caso de ser elegido.
Miller murió a los 95 años en 2012 y en 2019 recibió los votos necesarios para su ingreso al recinto que se localiza en Cooperstown. Sus hijos lograron cumplir su última petición al no asitir a la ceremonia de exaltación.
