Catastrófica

Desafortunadamente, en la cabalística jornada 13 el arbitraje viene a menos en forma alarmante, ya que en seis de los juegos se tomaron decisiones fuera del contexto de regla, que se pudieran considerar como caprichosas, inseguras, convenencieras, medrosas o con ignorancia ...

Desafortunadamente, en la cabalística jornada 13 el arbitraje viene a menos en forma alarmante, ya que en seis de los juegos se tomaron decisiones fuera del contexto de regla, que se pudieran considerar como caprichosas, inseguras, convenencieras, medrosas o con ignorancia de las mismas... o bien, lo que se le ocurra a usted, amable lector. 

Empecemos con el juego que cerró la jornada, Veracruz-Tijuana: en tiempo añadido, el árbitro inventa penal porque, según él, el portero Hernández, al despejar con lo puños el balón, comete falta, jalando a un adversario (según su lenguaje corporal), provocando la protesta de varios jugadores. Y en una actitud de poco compañerismo dialoga con el asistente, que ya estaba posicionado como juez de gol para la ejecución del tiro penal (con esa actitud, el asistente estaba avalando la decisión del juez central). Además, ¿para qué sirven las diademas?

Después viene el segundo error al retractarse de la sanción, cometiendo la tercera equivocación cuando reanuda con indirecto en contra del equipo atacante. En justicia deportiva, qué bueno que se desistió de su pésima decisión del penal señalado, pero de pena ajena todo su proceder.

Cuidado, un árbitro así puede ser un peligro en los estadios.

Señor Rojas Castillo, ¿por qué no desiste de seguir siendo árbitro? Lleva varias equivocaciones y por eso lo degradaron de árbitro internacional.

En Monarcas-Chivas, en el primer gol de Pizarro, hay una falta previa del tapatío al empujar por la espalda a Guzmán, pero, al estar retirado, el árbitro no se percata; misma situación cuando, al minuto 66, Achilier empuja a Pulido cortando una oportunidad manifiesta de gol y sólo amonesta, debiendo expulsar. ¿Ignorancia de regla?

En Atlas-Santos debemos darle el beneficio de la duda cuando decreta el penal de Izquierdoz sobre Garnica, ¿pero el pisotón del rojinegro al defensor queda impune? Después, al minuto 55, Osvaldo Martínez pierde el balón y choca con un adversario, levantando el codo y pegándole en la cara, mostrándole la segunda amarilla, debiendo ser roja directa; esta acción no es de interpretación, sino de aplicación al estar tipificada en la regla 12 (página 108 de las reglas 2017-2018).

En Querétaro-Puebla, el silbante conduce el juego con sus reglas; al minuto 17, Chumacero trompica dentro del área a Cortizo, pero como el balón está retirado y lejos de su visión, no se percata y no sanciona; al minuto 29, Cavallini se barre con fuerza excesiva sobre el referido queretano y sólo amonesta, debiendo ser roja y teniendo la suerte de no lesionarlo. Al 31, el susodicho Chumacero se barre temerariamente y tampoco muestra tarjeta. Y al 66, el acabose: el defensor Zamora abraza y derriba a Sanvezzo para un flagrante penal que tampoco sanciona. Caprichoso el árbitro, ¿no creen?

En América-Cruz Azul, el silbante mundialista no influye en el resultado, pero da una demostración de poca personalidad al soportar al portero cementero que le protestó vehementemente.

En Pumas-Necaxa, el árbitro sanciona adecuadamente la barrida de Quintana, que corta una oportunidad manifiesta de gol, tardándose 1:14 minutos en mostrar la roja. Inseguro al dar su decisión, ¿no creen?

¿Sería por eso que la Disciplinaria le quita el juego de suspensión merecido al jugador puma?

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