La FINA separa a los transgéneros
Qué aberrante, qué absurdo. En pleno siglo XXI se rechaza el conocimiento de la ciencia, de la física, de las leyes de Newton, los principios de Arquímedes de Siracusa… se distorsiona la piedra angular del deporte: competir en igualdad de circunstancias. ¿Hacia ...
Qué aberrante, qué absurdo. En pleno siglo XXI se rechaza el conocimiento de la ciencia, de la física, de las leyes de Newton, los principios de Arquímedes de Siracusa… se distorsiona la piedra angular del deporte: competir en igualdad de circunstancias. ¿Hacia dónde vamos con esta visión torcida que no acepta la certidumbre científica? Sucedió con el tramposo Oscar Pistorius, más tarde declarado asesino en Sudáfrica, y ahora con los transgéneros en esta época que se denomina nuevo orden mundial. Por una sola persona se tienen que someter todos y todas las demás. Algo trascendente ocurrió el viernes anterior en el entorno del Campeonato Mundial de Natación en Budapest. La Federación Internacional de Natación Amateur (FINA) mueve los cimientos del deporte y sacude el silencio y acaso modifique el criterio científico y político del Comité Olímpico Internacional (COI): en esencia, la FINA incorpora en sus competencias la decisión reglamentada de que no podrán competir transexuales contra mujeres porque aquéllos tienen ventaja por la mayor masa muscular que desarrollaron como hombres. Los transgéneros son mucho más fuertes que las mujeres, y con ello, se rompe el equilibrio de la competencia. Acaso la decisión podría interpretarse a futuro que quien nazca hombre deberá competir contra hombres. La FINA no excluye: considera un tercer estilo de competencia, transgéneros.
La decisión de la FINA, que se convierte en el primer organismo deportivo internacional en regular la esfera de las mujeres, con el interés de protegerlas competitivamente, obedece a la condición social, cultural, científica de la gran familia universal de la natación; y a la suma de protestas que crecieron en todos los campos acuáticos, mujeres, entrenadores, jueces, padres de familia, aficionados en las tribunas y espectadores, a las investigaciones de diversas universidades de Europa y de EU —con el mismo criterio y enfoque de todas las universidades del mundo donde se imparte ciencia, física, matemáticas— y a raíz de que Lia Thomas, abucheado(a) desde el 2021 en sus primeras actuaciones, y autorizada(o) por la NCCA, ganó el Campeonato de Estados Unidos en las 500 yardas nado libre (457.201 m) en 4’33¨24 el pasado 15 de marzo en Atlanta, delante de Emma Weyant (4´35”09), ganadora de la plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, realizados en el 2021.
Lia Thomas redujo sus niveles de testosterona. Pero esta reducción no disminuye la masa muscular y conserva toda la fuerza y potencia varonil, en relación con los estudios e investigaciones de la ciencia.
Tiempos distintos, tan cortos, con cambios sustanciales de ideas y decisiones. Hace poco más de una década, en el 2008, el TAS Tribunal de Arbitraje Deportivo autorizó a Pistorius participar en los JO de Beijing; desoyó e invalidó la conclusión de los científicos de la Universidad de Colonia. Hoy, hay otro enfoque. (>)
