Explosiones en caminata

En el lapso de una semana, dos explosiones y acaso debamos anticipar que son de carácter subjetivo sacudieron el mundo de la caminata. El domingo 8 de marzo el francés Yohann Diniz rompió la plusmarca mundial en Arlés, Francia, en 1:17.02. Y hace unas 48 horas, el ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

En el lapso de una semana, dos explosiones —y acaso debamos anticipar que son de carácter subjetivo— sacudieron el mundo de la caminata. El domingo 8 de marzo el francés Yohann Diniz rompió la plusmarca mundial en Arlés, Francia, en 1:17.02. Y hace unas 48 horas, el pasado domingo 15, el japonés Yusuke Suzuki, de 27 años de edad, en su natal Nomi reventó por segunda ocasión el récord mundial de los 20 km en 1:16.36, ¡lo redujo en 26 segundos!

Los reflectores de la caminata estaban puestos en la figura de Diniz, sobre todo porque en los últimos años ha mostrado una capacidad resistencial extraordinaria al dominar las dos distancias oficiales de 20 y de 50 kilómetros.

El RM que destrozó en Arlés dio la impresión de ser la continuación del estado de forma o la consecuencia —porque la forma no se puede mantener durante tanto tiempo— que exhibió el 15 de agosto cuando batió la plusmarca de los 50 km en el impactante registro de tres horas con 32 minutos y 33 segundos. La proeza la alcanzó el 15 de agosto en Zúrich, Suiza. Rompió la marca del ruso Denis Nizhegorodov que era de 3:34.14 y que realizó el 11 de mayo de 2008.

Nizhegorodov y otros rusos al igual que Yohann Diniz son hombres de una resistencia increíble a lo Rasputin, un poco más allá de lo humano. De las miríadas de andarines sólo cuatro a la fecha han podido recorrer la ingente y cruel distancia de los 50 km, la más larga del programa de atletismo, en menos de dos horas con 36 minutos. El ruso Sergey Kirdyapkin (3:35.59) y el australiano Nathan Deakes (3:35.47). Entre Diniz y Deakes casi hay un km de diferencia.

Consigue Diniz sus dos marcas mundiales después de casi ocho años de que conquistara la medalla de plata en el Campeonato de Osaka 2007. Ocho años en los que curtió su cuerpo al rigor de la resistencia física, mental, biológica, agonal.

Sorprende, naturalmente, que el japonés Yusuke Suzuki mejore en 26 segundos la plusmarca de Diniz. Los parciales de Suzuki son: 6 km–22.53; 8 km–30.25; 10 km–38.05; 12 km–45.5; 14 km–53.23; 16 km–1:01.07; 18 km–1:08.47 por promedio y 20 km–1:16.36.

Pulse el aficionado lo que representan 22 minutos con 53 segundos en seis km: un promedio de ¡tres minutos con 48 segundos cada kilómetro! Quienes se ejercitan en la carrera conocen a la perfección el valor del tiempo y la distancia. Y quienes conocen la caminata saben las polémicas que enciende.

Daniel Bautista cuando tuvo el RM en 1980 cronometró 1:21. Y Mercenario, el último mexicano en poseer el RM, marcó 1:19.24 en 1987 en NY; una diferencia de 1 km con relación a Suzuki.

La caminata es la única prueba del atletismo con carácter subjetivo. Lo que significa que es imposible juzgarla con el ojo humano. La IAAF ensaya y prueba formas con el propósito de establecer nuevas reglas, castigos por tiempo y tecnología, sin poder cuadrar la cuadratura; son consideraciones que no resuelven el problema central. Los andarines caminan, corren, vuelan...

A veces se presentan situaciones más complejas. En los JCC de Xalapa, el juez guatemalteco Carlos Barrios, al recibir en sus manos las tres tarjetas rojas que acumuló con los pies su compatriota Erick Barrondo, plata en los JO de Londres, lo descalificó antes de que cruzara la meta.

Hace unos días en la prueba Challenge de Chihuahua, las informaciones apuntan que Eder Sánchez corrió y superó al puntero Barrondo, pero el juez tamaulipeco Humberto del Toro no tuvo los arrestos para descalificar a Eder. El subjetivismo adquiere otro nombre: miedo o corrupción. Miedo a aplicar las reglas.

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