¡América, y ya!

América es el equipo más ganador de México, pero también el más controvertido.

La frase era muy común en los años 80: ¡América, y ya!”. Fue cuando surgieron las famosas Águilas, que emprendieron el vuelo ni más ni menos que ante las Chivas del Guadalajara en la final de la temporada 1983-84, el único Clásico de clásicos que ha definido un título. En ese entonces, además, el América estaba a las órdenes de Carlos Reinoso, uno de los máximos ídolos americanistas hasta ese momento y quizás la mayor leyenda de todos los tiempos del equipo de Coapa. 

Cuatro campeonatos más en esa década le dieron forma a un conjunto de época. Particularmente en la serie por el título contra los Pumas de la UNAM, en la campaña 84-85, tienen la mancha del árbitro Joaquín Urrea, el autor de esa rivalidad, dada su polémica labor en ese tercer partido en La Corregidora de Querétaro.

El caso es que ese América construyó más o menos las bases del producto en que se convertiría: el equipo más ganador de México, pero también el más controvertido y, por ende, el más odiado por sus rivales.

Siguieron más títulos, pero también sonoros fracasos. La realidad americanista, sin embargo, se podría resumir en que para la institución crema sólo vale el título. El segundo lugar no les sirve. No va ni con su esencia ni con su historia. Si el América gana, se comenta y listo. No es noticia. Pero si pierde, y sobre todo si liga una seguidilla de derrotas, hay mucho de qué hablar y discutir.

Más allá de ello, se podría decir que el América siempre se las arregla para llegar a las finales. Es el actual campeón del futbol mexicano y está más que listo para defender su título y, eventualmente, alzar el bicampeonato. Avanzó el sábado a la serie por el título del torneo tras vencer por la mínima diferencia al Guadalajara en el Clásico Nacional.

Es verdad que en la ida y la vuelta ante el Rebaño Sagrado los juegos no fueron espectaculares, pero hay que reconocer que, a falta de un futbol que deleite, el América es una organización pragmática en búsqueda permanente de títulos que agiganten su leyenda. 

Es una final más. Una nueva oportunidad para pelear otro campeonato. Una sensación refrescante para la afición de las Águilas el saber que su equipo está cerca de otra hazaña.

El director técnico, André Jardine, es un hombre pasional y estudiado. Eliminó los egos de un vestuario acostumbrado a tener los reflectores encima y, desde el primer día, en Coapa se puso a trabajar para darle muchas alegrías a sus millones de aficionados a lo largo y ancho del país, a lo que habría que sumar a quienes siguen al equipo más allá de nuestras fronteras.     

El América está listo para otra final.

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