Decisiones importantes

Falta mucho por jugar, pero hasta ahora Denver e Indianápolis van por el camino correcto.

Una de las principales historias, desde que terminó la pasada temporada de la NFL, era el futuro de Peyton Manning, y qué podría ocurrir en Indianápolis si el dueño del equipo, Jim Irsay, decidía romper una relación de más de diez años con el futuro miembro del Salón de la Fama.

Una vez anunciado este divorcio laboral, el veterano quarterback inició la búsqueda de un nuevo equipo y los Potros  la búsqueda de su sustituto.

Tras entrevistas, visitas y análisis, Manning decidió continuar su carrera en Denver, mientras que Irsay, junto con su nuevo gerente general, Ryan Grigson, optaron por ir al Draft de la liga con una idea clara: seleccionar a Andrew Luck para convertirlo en el nuevo rostro de la franquicia.

En ambos casos los movimientos generaron dudas y  polémica.

En Denver, dejar ir a Tim Tebow (que los había llevado al título divisional y que se transformó en un consentido de la afición) y traer a un QB con 36 años de edad y cuatro cirugías recientes en el cuello, no sentó bien con todos los seguidores de los Broncos.

Por su parte, en Indianápolis algunos aficionados cuestionaban dejar ir al jugador más importante de la historia del equipo desde su mudanza al estado de Indiana. Alguien fundamental para mantener a los Potros en la ciudad, cuando todo indicaba que buscarían un nuevo hogar.

Ahora han pasado los meses. La mitad de la campaña ya se disputó y las dos franquicias se encuentran en la zona de playoffs. Denver, como primer lugar en el oeste, y los Potros como un comodín de la Conferencia Americana.

Y, sin lugar a dudas, los jugadores fundamentales para el éxito de estos dos equipos son sus respectivos quarterbacks.

Manning se encuentra en el top 10 de las principales estadísticas. Líder en rating, porcentaje de pases completos y en yardas por pase completo. Es cuarto en yardas totales por aire, séptimo en pases completos y tercero en pases de anotación.

Luck, que llegó a suplirlo con la enorme presión de ser la selección número uno del Draft, ha demostrado gran madurez, ganando tres partidos en fila. Es indudable el impacto que ha traído a la liga. Curiosamente tiene las mismas yardas lanzadas que su antecesor, exactamente dos mil 404.

Ha dejado su huella con el partido ante Miami, lanzando para 433 yardas, nuevo récord para un QB en su año de debut. Suma cuatro partidos pasando al menos 300, igualando lo establecido por el propio Manning en 98. Todo esto con un equipo que apenas ganó dos encuentros en 2011.

Falta mucho por jugar, pero hasta ahora las importantes decisiones tomadas a principio de año en Denver e Indianápolis han colocado a estas franquicias en el camino correcto.

                       Twitter: @JCVeraza

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