Potro Gutiérrez recuerda a Beenhakker como un hombre que tenía ideas brillantes y claras

Beenhakker lo trajo del Atlante con una misión: abastecer de balones a Cuauhtémoc Blanco, François Omam-Biyik y a Luis Roberto Alves Zague.

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Una de las tantas explicaciones del juego que tenía Beenhakker con sus muchachos. El Potro Raúl Gutiérrez escucha con atención.

En lo deportivo, ningún equipo fue tan vertical como el de Beenhakker. En el lado humano, fue una persona irrepetible.

Así lo recuerda Raúl Potro Gutiérrez, parte de aquel América de la temporada 1993-94 que brillaba gracias a las ideas de Leo Beenhakker, al que rememora sincero y amable.

Era un tipo que le gustaba exigirle al jugador, tenía una comunicación muy clara, muy directo. Dentro de ese liderazgo que tenía, daba mucha confianza, se acercaba y pedía en especifico lo que quería”, recordó Gutiérrez en una charla con Excélsior. 

Beenhakker lo trajo del Atlante con una misión: abastecer de balones a Cuauhtémoc Blanco, François Omam-Biyik y a Luis Roberto Alves Zague.

Él quería que el equipo tuviera llegada por fuera, conmigo y con Juan Hernández. Tenía un 4-4-3 bien diseñado, me decía que mi primer pase tenía que ser siempre a Cuauhtémoc, Biyick o Zague, ésa era la primera instrucción. Sino se podía, ya buscábamos otra opción”, señaló.

La última ocasión que el Potro saludó a Beenhakker fue en su regreso al América en 2003, en esa segunda etapa triste.

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