Audi Q5 Security, sin miedo a nada

Aprovechando la planta que Audi tiene en México, la marca de los cuatro aros desarrolló una versión blindada de la Q5 a la que denominó Security

CIUDAD DE MÉXICO.

Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) entre marzo de 2017 y febrero de 2018 se robaron en nuestro país 91 mil 376 vehículos asegura­dos, casi 10 coches por hora, la cifra más alta desde 2011, Si cruzamos estas cifras con las de secuestros y extor­siones el panorama no luce nada alentador... ¡Oh y ahora quién podrá salvarnos!

Con la prudencia y el bajo perfil que la manio­bra requiere, Audi levantó la mano discretamente para decir “yooooo, con la Q5 po­blana”. Una camioneta que ofrece certificado balístico VR4 para soportar ataques de armas de grueso calibre, sin embargo, el ofrecer un vehículo a prueba de balas no es el único argumento de la A5 Security, afortunada­mente la propuesta va mu­cho más allá.

Y es que dicen que una de las mayores virtudes de un guardaespaldas es la dis­creción y la forma en la que es capaz de pasar inadver­tido en el cumplimiento de su deber y la Q5 Security lo sabe, así que más allá de que su blindaje puede detener el impacto de una Magnum calibre 357, es la gran simi­litud con una Q5 normal su mayor protección.

Otro factor a su favor es que, a pesar de contar con recubrimientos de acero de alta dureza en prácticamen­te toda la carrocería, vidrios de seguridad de 22 milí­metros de grosor y recubri­mientos de fábrica en zonas que suelen ser vulnerables, como juntas y cerraduras, esta camioneta no pierde su batalla en contra de la bás­cula, lo cual le confiere ca­racterísticas dinámicas muy particulares.

Al subirnos recordamos mucho las pesadas puer­tas del Valiant Duster en el que viajábamos cuando éramos pequeños, pues por momentos olvidábamos que las de la Q5 estaban blinda­das y requerían de un mayor esfuerzo para empujarlas, aunque nada realmente demandante.

Audi Q5 Security, sin miedo a nada
Audi Q5 Security, sin miedo a nada

Durante los días que la tuvimos a prueba disfruta­mos de la protección y el poder con el que contába­mos a nuestro alrededor, sobre todo porque el mo­tor L4 2.0 litros turbocar­gado que esta Q5 esconde bajo el cofre empuja con una solvencia contundente; durante el recorrido que hi­cimos con nuestra ya acos­tumbrada prisa a la ciudad de Puebla, este motor nos demostró que sus 252 ca­ballos de fuerza están más que preparados para cargar sus 2,370 kilogramos, ape­nas 520 kg más que una ver­sión convencional.

En un par de rebases, pasando la zona de Atlix­co, algunas curvas en su­bida pusieron a prueba las 272 libras-pie de torque disponibles, así como la suspensión de aire adaptativa retoca­da que deriva de una SQ5, por lo que echamos mano del modo manual de la transmisión S-Tronic de siete marchas, para en­viar más fuerza a las cua­tro ruedas que gestionan la tracción integral quattro, que garantiza mantener las tra­yectorias ideales y el agarre sin importar que las condi­ciones de conducción sean de persecución o de prisa exagerada.

Con la intención de ver qué tan ciertos eran los nú­meros que nos presume la ficha técnica de este vehí­culo, apresuramos la marcha luego de pagar la caseta. La respuesta nos dejó boquia­biertos, no podíamos creer que un vehículo blindado estuviera tan cercano a ir de cero a cien kilómetros por hora apenas por enci­ma de los ocho segundos, una cifra muy cercaba a los 7.9 segundos que promete lograr la marca en condi­ciones ideales de manejo, muy cercana a lo que ofrece una versión Elite en la que la Security basa su nivel de equipamiento.   

Nuestro siguiente temor estaba basado en qué tanto combustible estábamos gas­tando, pues nuestra más re­ciente experiencia a bordo de la SQ5 nos había demostra­do que toda diversión tiene un costo. Con el medidor marcando poco más de un cuarto paramos a rellenar el tanque de combus­tible, en ese momen­to agradecimos que la versión Security tam­bién hubiera considera­do un perfil eficiente, con cifras de consumo cercanas a los 8.2 litros por cada cien kilómetros recorridos.

Así que volvimos a agarrar confianza para seguir que­mando combustible, era hora de ver si realmente podíamos ir hasta los 235 kilómetros por hora que aseguran es la ve­locidad máxima que esta ca­mioneta puede alcanzar; la forma en la que superamos los 180 kilómetros por hora nos volvió a sorprender, co­menzábamos a acercarnos a los 200 km/h cuando se nos acabó la carretera, así que tu­vimos que aplicar con fuerza el pedal del freno, rezando por que el ingeniero respon­sable de los frenos hubiera hecho tan buen trabajo como el que apreciamos en el resto del vehículo. Sin mayores aspavientos, la camione­ta se detuvo. El sistema de frenos, así como los neumáticos también re­cibieron un tratamiento especializado, con llantas runflat montadas en rines de 19 pulgadas, para permitir que aun pinchadas sea posible ro­dar hasta por 100 kilómetros; mientras que en el departa­mento de la detención, el tra­tamiento incluyó el mismo sistema de frenos que el del legendario R8, con discos delan­teros de 350 mm y cálipers de seis pistones frontales y cuatro traseros. Amamos contar con el respaldo de la familia de los cuatros aros, así como de todas las asistencias electrónicas de las que suelen dis­poner sus autos para mantener un manejo seguro.

Por si las cosas se acaloraran, para pasarla a gusto a bordo de esta poblana la marca incluyó un sofisticado sistema de infoentrete­nimiento al que la marca nombró Virtual Cockpit, con una enorme pantalla en el tablero y otra en la consola central, que incluye un sis­tema de audio Bang & Olufsen de serie, en el que pudimos tocar en repetidas ocasiones nuestra can­ción de persecución.

Luego de haber probado otros vehículos blindados alemanes y americanos, amamos que a dife­rencia de estos en la Q5 las ven­tanas treseras se pudieran abrir y que, además, la cajuela no estu­viera cancelada.

Como con muy pocos vehículos, cuando tuvimos que despedirnos de esta camioneta la sensación de extrañarla nos invadió por va­rios días, pues viajar en un vehí­culo con los acabados a los que Audi nos tiene acostumbrados y con toda clase de innovacio­nes tecnológicas, pero cuyo ma­yor lujo es la seguridad suele ser algo a lo que fácilmente podemos acostumbrarnos.

NO ES UNA SIMULACIÓN

Una de las grandes frases que nos dejó la película Matrix es cuando Morpheus le dice a Neo: “Hay una gran diferen­cia entre conocer el camino y andar el camino”, algo que la nueva Q5 Security, la versión blindada de la camioneta producida en la planta de Audi en Puebla, puede enfrentar sin temor.

El modelo, desarrollado en 2017 de manera conjunta por Audi de México y el cor­porativo alemán en Ingols­tadt, nació de fábrica con el objetivo de proteger a to­dos sus ocupantes de peli­gros mayúsculos, gracias al blindaje de Nivel 3 Plus que cumple con el certificado balístico VR4, según VPAM. Adicionalmente, el material cumple con los requisitos del certificado balístico NiJ III-A según ABNT.

Audi Q5 Security fue de­sarrollada como un produc­to viable para México por su precio. Al ser producida aquí, se puede vender des­de 1,749,900 pesos, un costo muy por debajo del de autos del segmento que son blinda­dos por empresas ajenas a las marcas”, señaló Jorge Ochoa, gerente de Audi Corporate y Vehículos Blindados de Audi de México.

Audi Q5 Security, sin miedo a nada
Audi Q5 Security, sin miedo a nada

Según el directivo, la Q5 Security toma como base la versión Elite, a la que se le añaden 500 kilos de ace­ro balístico termoformado y cristales de alta densidad traídos de Alemania, los cua­les tienen un número de serie que garantiza que cada pieza está diseñada acorde a la ca­mioneta fabricada, para que, en caso de que alguna pieza sea dañada durante una emergencia, el reemplazo se adapte a la perfección.

El motor es el mismo 2.0 litros turbocargado de cuatro cilindros de 185 hp de la versión Elite. Lo que hicimos para que la camio­neta no se mitigara por el peso fue adecuar la trans­misión, el eje motriz, los frenos y el software de la variante Audi SQ5”, comen­tó Ochoa.

El directivo detalló que el proceso de producción de esta camioneta se inicia en la misma línea en la que se fabrican todas las Q5 en la planta de San José Chia­pa, Puebla. “Algunas nacen como no blindadas y otras para el blindaje. Las separa­mos y llevamos a una nave donde 300 personas adap­tan las piezas blindadas en un proceso muy artesanal”, afirmó.

Ochoa explicó que las piezas reforzadas son las cuatro puertas, los crista­les, la cajuela, la pared de fuego que separa el motor del habitáculo y el techo y que las llantas son runflat, y permiten circular hasta 100 kilómetros aun pinchadas.

Audi Q5 Security, sin miedo a nada
Audi Q5 Security, sin miedo a nada

Una Q5, desde que se pide, tarda alrededor de tres meses en llegar a las agen­cias, una Q5 Security re­quiere de aproximadamente cinco meses por el proceso y el detalle”, señaló Ochoa.

Según el directivo, ini­cialmente se presupuestó la producción entre 150 y 180 unidades anuales de la Q5 Security, pero, gracias a factores como la mano de obra nacional, el blindaje Nivel 3 Plus y conservar la garantía de la marca, per­mitió superar las estimacio­nes incluso, hoy también se vende en Brasil y Argentina.

Christian Pérez

Audi Q5 Security, sin miedo a nada