Alex Aguinaga, el ecuatoriano mejor conocido para México

Ecuador y México se enfrentan en promedio una vez por año. El exfutbolista, quién militó en el futbol nacional, desmenuza las virtudes y defectos de ambos

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CIUDAD DE MÉXICO, 28 de marzo.- En los últimos cuatro años, México y Ecuador se han enfrentado tres veces en Estados Unidos. El de hoy, en Los Ángeles, suma uno más a la larga serie de encuentros amistosos que parecen eternizar a ambas selecciones en una comodidad cuando FIFA ordena una de sus fechas, síntoma de  que el catálogo de rivales no está muy abierto.

Alex Aguinaga pasó 15 años jugando en el futbol mexicano y hasta tuvo la oportunidad de enfrentar una vez al Tricolor en un Mundial, el de Corea-Japón 2002, “suertes del destino. Se me dividió el corazón en aquella ocasión, pero el futbol tiene esos atajos”, menciona el exfutbolista que salió campeón con el Necaxa en cinco ocasiones.

Aguinaga fue el héroe de una camada de jugadores que modernizaron el futbol en Ecuador.

“Calificar por primera vez a un Mundial no fue poca cosa porque en aquellos años no teníamos tanto roce internacional como ahora, estabamos metidos en nuestro mundo y despertamos con la participación en el Mundial”, señala.

El antecedente que más marcó a ambas selecciones fue la Copa América de 1993, jugada en Ecuador, donde México tuvo como plataforma llegar a la final para ya no descender de los octavos de final en sus constantes participaciones mundialistas.

Ecuador, por su parte, tardó más tiempo en explotar sus facultades y calificaron consecutivamente desde 2002 hasta el más reciente jugado en Brasil.

“Sí, es cierto que se enfrentan constantemente en amistosos en Estados Unidos”, relata Aguinaga; “pero a veces no es tan fácil ir a jugar a otra parte del mundo. Lo cierto es que ambos se han ganado un prestigio a nivel internacional. Antes, cuando jugaba yo, teníamos que competir con lo que había, incluso contra clubes, ahora creo que Ecuador se ha vuelto llamativo y México por supuesto que es bien visto”.

En 16 partidos amistoso que ha jugado el Tricolor contra Ecuador, ha podido salir con la victoria en diez de ellos.

La personalidad ecuatoriana no es camaleónica. Son futbolistas sencillos, que no se enredan en problemas y que por lo regular resultan joyas cuando se les pule de buena manera. México es un país recurrente para los jugadores ecuatorianos.

“Tiene que ver mucho con la calidez de la gente y la idiosincrasia. Es una liga la mexicana que se hace cómoda para el ecuatoriano que muchas veces llega con la idea de quedarse muchos años o dar desde aquí, el brinco a Europa”.

Tiene Ecuador un problema después de la tristeza que fue su actuación en la Copa del Mundo. Reinaldo Rueda dejó el timón y apareció Gustavo Quintros, un argentino con poco cartel que debe alcanzar el éxito de sus antecesores y de inmediato, quitar la duda existencial que cunde entre sus jugadores. Queda la impresión en el combinado de Ecuador que no hay un líder después de que su mejor jugador a nivel internacional, Antonio Valencia, se hiciera expulsar contra Francia en el Mundial y desmoronó su imagen de emblema del equipo. Queda otro como Walter Ayoví que tiene bagaje en el futbol mexicano pero al que le cuesta dar el último hervor como capitán.

“Está la selección ecuatoriana en una transición. Son momentos de cambios y este partido nos servirá para saber en qué lugar nos encontramos. El nuevo técnico tiene que valorar la parte individual del equipo porque en  lo colectivo, México lleva ventaja”.

Las diferencias que encuentra Aguinaga entre las selecciones que se enfrentan hoy se plasman en dos conceptos puros del futbol: velocidad y técnica.

“Creo que el jugador ecuatoriano por fisonomía tiene más velocidad que el mexicano, es potencia pura, pero le falta la técnica que sí tienen los aztecas. En ese plano creo que sigue siendo mejor el futbol del Tri aunque los niveles se vayan emparejando”.

Por ello, piensa que el juego será aleccionador para ambos entrenadores nacionales.

Historia de éxito

  • Alex Aguinaga nació en Ibarra, Ecuador, en 1968, y se convirtió en un símbolo de su selección.
  • En 1989, tras una gran Copa América en Chile, Fabio Capello intentó llevarlo al Milan, pero los dirigentes ecuatorianos lo habían vendido al América por 280 mil dólares. Así empezó el caminó de Aguinaga en México. Al no ser tomado en cuenta por las Águilas, fue enviado al Necaxa.
  • Con los Rayos salió cinco veces campéon y pudo participar con Ecuador en el Mundial de Corea y Japón 2002, siendo el capitán de su equipo en tres partidos.