Mosquitos: por qué nos pican más y qué riesgo implica
Si los mosquitos te pican más que nunca, no es casualidad. La ciencia ya tiene respuestas, y algunas revelan un riesgo mayor para nuestra salud.

No importa cuánto repelente uses: los mosquitos siempre te encuentran. Te pican mientras duermes, mientras caminas, mientras respiras. Pero ¿por qué a ti más que a otros? Y lo más inquietante: ¿qué peligros esconde cada picadura?
Un estudio publicado en Frontiers in Ecology and Evolution advierte que algunas especies de mosquitos están desarrollando una clara preferencia por alimentarse de sangre humana, impulsadas por la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la modificación de su entorno natural por parte del ser humano. Esta tendencia no es solo una curiosidad entomológica: tiene implicaciones directas para la salud pública global.

El precio de invadir la naturaleza
Del bosque a tu cuarto
Durante décadas, los mosquitos convivieron con otros mamíferos, aves e insectos en hábitats ricos en diversidad. Sin embargo, la deforestación masiva y el crecimiento urbano han reducido su acceso a esas fuentes naturales de alimento. En consecuencia, han aprendido a buscarnos, encontrarnos y preferirnos.
Como señala investigaciones recientes muestran que esta transición en la dieta de los mosquitos, especialmente del Aedes aegypti, se relaciona directamente con la destrucción de entornos naturales. Al quedarse sin otras opciones, nos convierten en su principal objetivo fuente.

¿Por qué los mosquitos prefieren picarte a ti?
El imán humano invisible
No todas las personas son igual de atractivas para los mosquitos, y la ciencia ha identificado múltiples factores que explican por qué pican más a unos que a otros:
- Grupo sanguíneo: Las personas con tipo O parecen ser las más “deliciosas” para ciertas especies.
- Calor corporal: El aumento de temperatura, por fiebre o ejercicio, los atrae.
- Olor de la piel: La composición química del sudor y la microbiota dérmica puede generar un aroma irresistible para ellos.
- Exhalación de CO₂: Los mosquitos tienen sensores que detectan el dióxido de carbono que exhalamos al respirar, y usan esa “señal” para localizarnos.
- Ropa oscura: Las prendas negras o rojas facilitan su percepción visual.
Estas variables determinan en gran parte quién será víctima y quién no, incluso en espacios cerrados o protegidos fuente

Lo que está en juego no es solo una picadura
De la molestia al peligro
Las picaduras de mosquito no son solo una incomodidad estacional. Cada vez que uno de estos insectos rompe nuestra piel, existe el riesgo de transmisión de enfermedades graves. Según el World Mosquito Program, entre las enfermedades más comunes y peligrosas están:
- Dengue
- Chikungunya
- Zika
- Fiebre amarilla
- Virus del Nilo Occidental
- Malaria
Estas enfermedades afectan a millones de personas en todo el mundo cada año. De hecho, la CDC reconoce a los mosquitos como los animales más mortales del planeta, responsables de más de 700,000 muertes anuales.
El cambio climático agrava el problema
Más calor, más mosquitos, más riesgos
El calentamiento global no solo afecta glaciares y huracanes: también amplía la zona geográfica donde los mosquitos pueden vivir y reproducirse. Regiones que antes estaban libres de enfermedades como el dengue, hoy enfrentan brotes por el aumento de la temperatura y la humedad.
Estos cambios permiten que las especies vectores se adapten a nuevos entornos urbanos, haciendo que sus encuentros con humanos sean más frecuentes y más peligrosos
¿Podemos defendernos realmente?
Estrategias que sí funcionan
Aunque erradicarlos por completo es imposible, sí podemos reducir significativamente el riesgo de picaduras y enfermedades. Aquí algunas recomendaciones avaladas por expertos:
- Usa repelentes con ingredientes activos comprobados, como DEET, picaridina o IR3535.
- Elimina criaderos de agua: revisa plantas, cubetas, canaletas y cualquier recipiente donde se acumule agua.
- Instala mosquiteros en ventanas y puertas.
- Evita salir en horarios de mayor actividad, como el amanecer y el atardecer.
- Usa ropa clara, de manga larga y pantalones largos, especialmente en zonas endémicas.
Además, se están implementando estrategias a gran escala como la liberación de mosquitos modificados genéticamente o infectados con bacterias que impiden la transmisión de virus, una tecnología respaldada por el World Mosquito Program.

¿Estamos destinados a ser su alimento?
Mientras sigamos alterando ecosistemas, promoviendo monocultivos, urbanización sin planeación y destruyendo hábitats naturales, los mosquitos seguirán adaptándose y acercándose a nosotros.
Pero también podemos tomar medidas individuales y colectivas para minimizar el impacto. Educar, prevenir y exigir políticas públicas de salud ambiental es clave. No se trata solo de matar mosquitos, sino de repensar nuestra relación con la naturaleza.
Una picadura puede parecer pequeña, insignificante. Pero detrás de ella hay una cadena de desequilibrios ecológicos, decisiones humanas y amenazas invisibles. No es solo un zumbido molesto en la noche: es una advertencia que ya no podemos ignorar.
Protegernos de los mosquitos no es una cuestión de suerte ni de genética. Es una responsabilidad compartida. Y si bien los repelentes ayudan, también necesitamos cambios estructurales, educación, salud pública y compromiso ambiental.
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