Deshidratación en invierno: riesgos y consejos para mantenerte hidratado
La deshidratación en invierno es silenciosa y peligrosa. Conoce cuánta agua tomar, síntomas y consejos para mantener tu salud en climas fríos

La deshidratación en invierno es un enemigo silencioso. El frío engaña a la sed, pero nuestro cuerpo sigue perdiendo agua en cada respiración, en cada movimiento y en procesos naturales como la digestión. No notar la sequedad no significa que no exista: el déficit hídrico afecta energía, concentración y hasta la claridad mental.
La deshidratación en invierno: un problema poco visible
En verano, el sudor es la señal evidente de que necesitamos beber agua. Pero en invierno, esa alerta desaparece.
La deshidratación en climas fríos es silenciosa, no es algo que notemos fácilmente. Sin embargo, el cuerpo sigue perdiendo agua al respirar, al sudar bajo la ropa o al orinar”, explica Ximena Barajas, Health Marketing Jr Manager de Bonafont.
Esto provoca que muchas personas pasen horas sin hidratarse, confiadas en que la falta de sed es una señal de equilibrio. Nada más lejos de la realidad. Según un artículo médico de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., incluso una ligera deshidratación puede provocar fatiga, irritabilidad y dificultades de concentración.

También te puede interesar: ¿Qué pasa si tomas electrolitos en exceso? Esto dice la ciencia
¿Cuánta agua es suficiente cada día?
La duda es recurrente: ¿cuántos litros hay que tomar?
La cantidad de agua que necesitamos es individual y depende de factores como el peso, el nivel de actividad física y las condiciones climáticas. Sin embargo, la recomendación general es de dos litros diarios para adultos”, afirma Barajas.
Este dato coincide con la orientación de la Secretaría de Salud de Michoacán, que advierte que, incluso en temporada de frío, mantener una ingesta adecuada de líquidos es clave para el buen funcionamiento del organismo.
Un consejo práctico que comparte Ximena:
No esperemos a tener sed para tomar agua. El vaso de la mañana, al despertar, es fundamental porque durante la noche también nos deshidratamos. Otro vaso antes de dormir ayuda a mantener el equilibrio hídrico”.

También te puede interesar: No beber suficiente agua aumenta la hormona del estrés
Poblaciones más vulnerables
Niños pequeños y adultos mayores son los grupos más expuestos a la deshidratación silenciosa.
En el caso de los niños, suele ocurrir que no expresan la necesidad de beber o que no les agrada el sabor del agua.
Ahí es importante hacerla más atractiva: añadir rodajas de fruta o hierbas frescas puede motivarlos”, recomienda la especialista.
Los adultos mayores, en cambio, enfrentan una menor percepción de sed debido a cambios fisiológicos propios de la edad. A esto se suma que, en ocasiones, dificultades para masticar o problemas de deglución hacen que prefieran otros líquidos. Sin embargo, el riesgo persiste: “Perdemos agua al hablar, al respirar, al realizar actividades diarias. Aunque no tengan sed, necesitan hidratarse constantemente”, señala Barajas.
Síntomas y consecuencias de no hidratarse
Cuando aparece la sed, el cuerpo ya se encuentra en un estado de deshidratación. Los síntomas iniciales pueden parecer leves, pero esconden un riesgo acumulativo:
- Boca y labios secos.
- Dolor de cabeza.
- Mareos o fatiga.
- Piel más reseca de lo habitual.
- Dificultad para concentrarse.
Una deshidratación leve puede causar cansancio y falta de claridad mental. En casos graves, se llega a urgencias, donde ya no basta con beber agua: es necesario administrar líquidos intravenosos para rehidratar el cuerpo”, alerta Ximena.
De acuerdo con MedlinePlus, si no se actúa a tiempo, la deshidratación severa puede provocar desmayos, daño renal e incluso complicaciones que ponen en riesgo la vida.

Estrategias para hidratarse mejor
El reto no está solo en recordar beber agua, sino en integrarlo como parte de la rutina diaria.
No hay que dejarlo a la memoria. Podemos usar aplicaciones móviles que nos recuerden cada cierto tiempo, o termos con marcas que indiquen cuánto hemos tomado en el día”, aconseja la especialista.
Además, la alimentación juega un papel crucial. Frutas y verduras como pepino, sandía, melón o naranjas contienen un alto porcentaje de agua y ayudan a cubrir parte de los requerimientos diarios.
La Secretaría de Salud de Michoacán también sugiere moderar el consumo de café y alcohol, bebidas que favorecen la pérdida de líquidos y aumentan el riesgo de deshidratación, sobre todo en climas fríos.
Más allá del agua: hábitos y cultura de hidratación
El agua es el nutriente esencial que suele quedar relegado frente a dietas, suplementos o modas alimenticias. “Siempre lo digo: estar hidratados no depende de la temporalidad, es algo que debemos hacer todos los días, en cualquier época del año”, enfatiza Barajas.
El invierno puede disfrazar la necesidad de agua, pero tu cuerpo nunca deja de exigirla. Haz de cada vaso un recordatorio de autocuidado. Tu energía, tu mente y tu bienestar dependen de ello.
EL EDITOR RECOMIENDA



