¿Calientas tu comida en contenedores de plástico? ¡Cuidado! Podrías estar contaminando tu cuerpo

Calentar la comida en envases de plástico puede liberar cientos de miles de partículas micro y nanoplásticas; esto dice el informe de Greenpeace.

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Contenedores de plástico para comidaFreepik | Diseño: Jimena Campuzano

En el Informe ¿Estamos fritos?, Greenpeace Internacional advierte que calentar comida preparada y para llevar envasada en plástico, ya sea en el microondas o el horno convencional, puede liberar cientos de miles de partículas micro y nanoplásticas, junto con una mezcla de sustancias químicas tóxicas que se pueden transferir directamente a los alimentos.

Graham Forbes, director de la Campaña Global contra Plásticos de Greenpeace Estados Unidos, destacó que la gente cree que está tomando una decisión inocua cuando compra y calienta una comida envasada en plástico. 

"En realidad, estamos expuestos a una mezcla de microplásticos y sustancias químicas peligrosas que no deberían estar en nuestros alimentos ni cerca de ellos. Los gobiernos han permitido que las industrias petroquímicas y plásticas conviertan nuestras cocinas en laboratorios. Este informe demuestra que las afirmaciones de las empresas de que sus productos son 'aptos para microondas', no son más que una ilusión", manifestó.

Las principales conclusiones del reporte son que calentar recipientes de plástico en el microondas puede liberar cientos de miles de microplásticos y nanoplásticos en cuestión de minutos; entre 326 mil y 534 mil partículas se filtran en los alimentos con tan sólo calentarlos cinco minutos en el microondas, que es siete veces más que si los metiéramos al horno convencional.

Plásticos comunes como el polipropileno y el poliestireno sometidos a pruebas en el microondas filtraron aditivos químicos en alimentos, incluidos plastificantes y antioxidantes.

De acuerdo con la agrupación ambientalista, más de 4 mil 200 sustancias químicas peligrosas se utilizan o están presentes en los plásticos, y la mayoría no están reguladas en los envases de alimentos, tal es el caso de los bisfenoles, los ftalatos y los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), conocidos como los "químicos eternos", e incluso metales tóxicos como el antimonio, que se relacionan con el cáncer, la infertilidad, las alteraciones hormonales y las enfermedades metabólicas.

Subrayó que los químicos plásticos ya están presentes en nuestros cuerpos, ya que se han detectado al menos mil 396 químicos plásticos en contacto con alimentos en el cuerpo humano, y cada vez hay más pruebas que relacionan su exposición con trastornos del desarrollo neurológico, enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2.

"Los envases viejos, rayados o reutilizados son aún peores. El plástico desgastado libera casi el doble de partículas microplásticas que los envases nuevos", advirtió.

Greenpeace Internacional señaló que las comidas preparadas envasadas en plástico son uno de los segmentos de más rápido crecimiento del sistema alimentario mundial, con un valor de casi 190 mil millones de dólares.

En 2024, la producción de comidas preparadas ascendió a un volumen global de 71 millones de toneladas, con un promedio de 12.6 kilogramos por persona, y se espera que el costo de una comida preparada y los ingresos per cápita también aumenten.

A nivel mundial, la normativa sobre microplásticos que se desprenden de los envases alimentarios es insuficiente, y etiquetas como "apto para microondas" o "apto para horno" proporcionan lo que se denomina una falsa seguridad a los consumidores. 

El informe ¿Estamos Fritos?, advierte que la crisis del plástico está siguiendo el mismo patrón que se observó con el tabaco, el asbesto y el plomo, porque aunque existen abrumadoras señales de alerta científicas, la industria lo niega.

México se encuentra dentro de los cinco principales mercados mundiales de comida preparada junto con China, Estados Unidos, Japón y Rusia, por lo que urge que nuestro país tome cartas en el asunto, y ponga por delante los derechos humanos, indicó Viridiana Lázaro, campañista de Greenpeace México.

“La ciencia confirma que los daños a la salud ocasionados por los microplásticos y las sustancias químicas tóxicas que se liberan en los alimentos requieren regulación urgente en México.

“Es necesario prohibir los plásticos de un sólo uso y comenzar a reducir la crisis de contaminación plástica, tal como lo exige el amparo ganado por organizaciones de la sociedad civil, que insta al Poder Legislativo a aprobar leyes para eliminar los plásticos de un sólo uso y proteger los derechos fundamentales a un medio ambiente sano y a la salud pública”, remató.

vjcm

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