¿Te aguantas las ganas de ir al baño? Esto le ocurre a tu intestino cuando lo haces

Aguantarte las ganas de hacer popó puede alterar el reflejo natural del intestino. Especialistas explican qué ocurre y cuándo puede favorecer el estreñimiento.

El 'aguantarte las ganas' podría traer estas complicaciones a tu intestino
El 'aguantarte las ganas' podría traer estas complicaciones a tu intestinoEspecial

A veces pasa porque estás en una junta, porque el baño de la oficina no te inspira demasiada confianza o porque simplemente prefieres esperar hasta llegar a casa; sin embargo, convertir en hábito el aguantarse las ganas de hacer popó puede interferir con uno de los reflejos naturales que utiliza el intestino para evacuar.

El estreñimiento no consiste únicamente en pasar varios días sin ir al baño. También puede manifestarse como dificultad para evacuar, esfuerzo excesivo, heces duras, sensación de bloqueo o la impresión de que el intestino no se vació completamente.

Y entre los hábitos cotidianos que pueden alterar el funcionamiento intestinal está precisamente ignorar repetidamente las ganas de evacuar.

Gerardo Cabrita, médico internista, explicó que los cambios de rutina pueden modificar los hábitos intestinales. Viajar, utilizar baños desconocidos o posponer la evacuación porque estamos ocupados son algunos ejemplos.

“Si yo tengo ganas, pero tengo que atender una junta y no voy al baño, en ese momento ya estoy posponiendo el reflejo y eso se me está, digamos, creando un caos que va a ser más adelante contraproducente”, explicó el especialista.

¿Por qué dan ganas de hacer popó después de comer?

El intestino tiene momentos en los que su actividad favorece la evacuación. De acuerdo con Cabrita, uno de ellos ocurre después de comer.

El especialista señaló que el reflejo natural del intestino puede ser más intenso durante aproximadamente los 30 minutos posteriores a una comida, por lo que aprovechar ese momento puede ayudar a crear una rutina para ir al baño.

“Lo ideal es hacerlas en el momento que nos toca. El reflejo natural del intestino es más intenso los 30 minutos posterior a una comida. Aprovechemos ese espacio después de que desayunamos para ir al baño y tratar de ir haciendo ese hábito”, explicó.

Por ello, si después del desayuno aparecen ganas de evacuar, ignorarlas sistemáticamente para salir corriendo al trabajo, continuar una reunión o esperar hasta encontrar otro baño puede significar desaprovechar ese estímulo natural.

Viajar también puede cambiar tus hábitos intestinales

Probablemente te ha pasado: sales de vacaciones y de pronto tu intestino parece olvidarse de su rutina.

Los especialistas señalaron que durante los viajes pueden coincidir varios factores capaces de modificar el hábito intestinal: cambiar horarios, utilizar baños ajenos, modificar la alimentación e incluso posponer las ganas de evacuar.

“Muchos de nosotros no lo hacemos”, explicó Cabrita al hablar sobre utilizar baños fuera de casa. Cambiar de zona horaria o evitar ir al baño cuando aparece la necesidad también modifica una rutina fisiológica que normalmente ocurre de manera automática.

A ello pueden sumarse otros factores cotidianos relacionados con el estreñimiento, entre ellos una alimentación baja en fibra, poca hidratación y el sedentarismo, que puede hacer más lento el tránsito intestinal.

No hacer popó todos los días no significa necesariamente estreñimiento

Aquí aparece otro mito frecuente: creer que una persona tiene que evacuar todos los días para considerar que su intestino funciona adecuadamente.

La frecuencia considerada dentro de un rango fisiológico es bastante amplia: una persona puede evacuar desde tres veces al día hasta tres veces por semana.

Más importante que llevar la cuenta en el calendario es observar qué tan difícil resulta evacuar, cuánto esfuerzo se necesita, cuál es la consistencia de las heces y si después existe una sensación de vaciado completo.

El neurogastroenterólogo Enrique Cos explicó que el diagnóstico de estreñimiento contempla diferentes manifestaciones. Entre ellas están pujar excesivamente, presentar heces duras —tipo 1 o 2 en la escala de Bristol—, sentir que la evacuación quedó incompleta, experimentar una sensación de bloqueo o tener menos de tres evacuaciones por semana.

Es decir, puedes ir al baño con cierta regularidad y aun así presentar síntomas relacionados con estreñimiento.

¿Cuándo deja de ser algo ocasional?

No todos los episodios de estreñimiento significan que exista una enfermedad crónica.

Cos explicó que una infección, una semana con menor actividad física, beber menos agua o utilizar determinados medicamentos pueden modificar temporalmente el hábito intestinal y provocar un episodio ocasional.

La situación cambia cuando el problema continúa a pesar de mantener hábitos como ejercitarse, hidratarse y consumir fibra.

“Tienes un estreñimiento intermitente que depende de las situaciones cotidianas de la vida o tienes un estreñimiento crónico que ya duró más de tres meses”, señaló el especialista.

Por eso, escuchar las señales del intestino también forma parte de cuidar la salud digestiva. Tener ganas de evacuar es un reflejo fisiológico y, cuando las circunstancias lo permiten, evitar posponerlo repetidamente puede ayudar a conservar una rutina intestinal.

Además de atender ese reflejo, durante la charla los especialistas recomendaron mantener una adecuada hidratación, realizar actividad física, consumir suficiente fibra y establecer un horario para acudir al baño.

Y si el estreñimiento aparece de forma reciente, persiste durante varios meses o cambia de manera importante el hábito intestinal, es necesario valorar qué lo está provocando. Cos destacó que, especialmente cuando el estreñimiento aparece recientemente en personas mayores de 50 años, debe investigarse si existe alguna causa física que explique el cambio.

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