Pheromone Maxxing: todo sobre la tendencia viral entre jóvenes que rechazan la higiene
El “Pheromone Maxxing” se convirtió en una nueva tendencia viral de redes sociales entre jóvenes que buscan aumentar su atractivo con su olor corporal natural.

El “Pheromone Maxxing” se convirtió en una nueva tendencia viral de redes sociales que propone conservar el olor corporal natural para supuestamente potenciar el atractivo.
La tendencia se puso de moda principalmente en TikTok entre jóvenes que rechazan la higiene, bajo la idea de que las personas liberan feromonas capaces de provocar una respuesta de atracción en otras personas. El problema es que esa explicación no está respaldada por evidencia científica sólida.
¿Qué es el Pheromone Maxxing y por qué se volvió viral?

El “Pheromone Maxxing” comenzó a ganar visibilidad en redes sociales este año. Está relacionada con el llamado “looksmaxxing”, un conjunto de prácticas que buscan mejorar distintos aspectos de la apariencia y el atractivo personal.
El término combina “pheromone”, que significa feromona, con “maxxing”, una expresión utilizada en internet para referirse a llevar al máximo alguna característica. En este caso, la idea consiste en potenciar el olor corporal natural con la intención de resultar más atractivo para otras personas.
La tendencia llama especialmente la atención porque propone algo contrario a las rutinas habituales de higiene previos a una cita: en lugar de bañarse, utilizar desodorante y ponerse perfume, algunos de sus seguidores aseguran que conviene reducir estos productos para conservar el olor natural de la piel.
¿En qué consiste la tendencia famosa en TikTok?
Las prácticas que aparecen en los contenidos relacionados con el “Pheromone Maxxing” varían, pero algunas de las más mencionadas son:
- Reducir la frecuencia de las duchas.
- Utilizar menos desodorante o dejar de usarlo.
- Evitar perfumes y productos con fragancias.
- Lavar el cabello con menor frecuencia.
- Mantener durante más tiempo el olor corporal después de hacer ejercicio.
- En algunos contenidos más extremos, utilizar ropa sudada o que no ha sido lavada.
La explicación que se repite en redes es que el olor natural podría contener sustancias capaces de transmitir información relacionada con la atracción sexual. Sin embargo, que el olor corporal pueda influir en la percepción de una persona no significa que existan feromonas sexuales humanas comprobadas.
¿Las feromonas humanas realmente aumentan el atractivo?

La idea del “Pheromone Maxxing” se basa parcialmente en un fenómeno real. En diferentes especies animales, las feromonas son sustancias químicas que pueden provocar respuestas específicas en otros individuos de la misma especie.
El problema aparece cuando esta explicación se traslada directamente a los seres humanos. Durante décadas se han estudiado distintas sustancias como posibles feromonas humanas, pero no existe evidencia científica concluyente de que una sustancia presente en el cuerpo humano funcione como una feromona sexual capaz de provocar automáticamente atracción.
Una revisión científica publicada en Proceedings of the Royal Society B concluyó que no existe evidencia sólida para confirmar como feromonas humanas varias de las sustancias que se habían propuesto anteriormente.
Olor corporal y atracción no son lo mismo
Esto no significa que el olor sea irrelevante en las relaciones humanas. El olor corporal puede influir en la manera en que percibimos a otras personas y existen investigaciones que han estudiado la relación entre el olor, las preferencias individuales, la alimentación, la genética y otros factores.
La diferencia está en que no se puede concluir que un olor corporal más fuerte equivale a un mayor atractivo sexual. De hecho, los resultados de las investigaciones sobre este tema son variables y no respaldan la fórmula que plantea la tendencia viral.
Por ello, pasar varios días sin bañarse no significa necesariamente que una persona esté produciendo más “feromonas”. Lo que ocurre principalmente es que se acumulan sudor, grasa, células de la piel y microorganismos, elementos que contribuyen al olor corporal.
¿Funcionan los perfumes con feromonas?
El concepto tampoco nació con TikTok. Desde hace años existen perfumes y productos que se comercializan como “feromonas humanas”, con la promesa de hacer que quien los utiliza resulte más atractivo.
Sin embargo, los estudios realizados sobre este tipo de productos tampoco han demostrado de manera convincente que determinadas sustancias puedan incrementar el atractivo sexual de una persona.
Una investigación publicada en Archives of Sexual Behavior, por ejemplo, no encontró evidencia que respaldara la afirmación de que ciertas sustancias comercializadas como feromonas aumentaran el atractivo de quienes las utilizaban.
Por eso es importante distinguir entre un perfume agradable y una feromona. Una fragancia puede influir en cómo percibimos a alguien simplemente porque nos gusta su olor, pero eso no demuestra que esté produciendo una respuesta biológica de feromona.
Versiones extremas causan polémica

Como ocurre con otras tendencias de internet, el “Pheromone Maxxing” también ha generado versiones mucho más extremas. Algunos contenidos han llegado a promover prácticas como utilizar ropa sin lavar durante periodos prolongados o incluso beber la propia orina bajo argumentos relacionados con la modificación del olor corporal.
Estas prácticas no tienen respaldo científico como métodos para aumentar las feromonas y algunas pueden representar riesgos para la salud.
En realidad, la popularidad del “Pheromone Maxxing” parece estar relacionada con una idea muy sencilla que consiste en convertir el olor corporal en una nueva herramienta dentro de la búsqueda de atractivo que caracteriza a las tendencias maxxing. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que dejar de bañarse, abandonar el desodorante o conservar el olor a sudor haga que una persona sea más atractiva.
Hasta ahora, la ciencia sí reconoce que el olor puede desempeñar un papel en la percepción humana, pero no ha demostrado la existencia de una “feromona sexual humana” que funcione como un mecanismo automático de atracción. Por ello, buena parte de las afirmaciones que circulan alrededor del “Pheromone Maxxing” deben entenderse como una tendencia de redes sociales y no como un método científicamente comprobado.