¿Y $i mejor $e lo ponemo$ al Metro?
¿Qué tan útiles habrían sido 570 millones de pesos para el mantenimiento de la Línea 12?

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Cuando se sabe, se fabrican Lamborghinis con presupuesto de sedanes. Cuando no, se hacen sedanes con presupuesto de Lamborghinis. Tienen razón las autoridades federales y locales: el presupuesto destinado al Metro no es un asunto de austeridad. ¿Dinero? Ése lo hay por todos lados.
¿Qué tan útiles habrían sido 570 millones de pesos para el mantenimiento de la Línea 12? ¿Para qué habría alcanzado esta cantidad de dinero en un programa de revisión y rehabilitación de la infraestructura del Sistema de Transporte Colectivo? No es una cantidad menor, pero Andrés Manuel López Obrador consideró que era mejor invertirlo en estadios de beisbol en Sonora. Y eso tan sólo el año pasado, porque éste, a pesar de la pandemia y de las evidentes carencias en el sistema de salud, el Presidente creyó que era urgentísimo gastar otros 89 millones de pesos para el estadio del equipo Guacamayas de Palenque, un club del que —oh, sorpresa— su hermano Pío es socio fundador y directivo.
Si estos presupuestos resultan imperdonables en un país donde los pobres serían los directamente beneficiados por un proyecto de gobierno como el de la 4T, resulta incomprensible que el derroche ya no sea, según, en camionetas y guaruras, sino en en caprichos de una sola persona.
Hace unos días, el NAIM, sí, ese aeropuerto que fue cancelado, ganó un premio dentro de un certamen de arquitectura y diseño. Con las dudas sobre el manejo de su presupuesto, aún hay quienes cuestionan las razones del fin del proyecto. Vamos, incluso afines a la 4T. A casi tres años de que se echó abajo su construcción, todavía no sabemos con certeza cuánto nos va a costar. Escribió ayer en Twitter el secretario de Hacienda, Arturo Herrera: “El día de hoy aparecieron algunas notas periodísticas sosteniendo que los costos de cancelación del aeropuerto ascienden a 331 mil mdp. Esta información es incorrecta. Las minutas de trabajo que tenemos con la ASF arrojan una cifra de poco más de una tercera parte de lo señalado…”. Una tercera parte, o sea, más de cien mil millones de pesos.
¿Qué tanto pudieron haberse mejorado las condiciones del Metro con esa cantidad de dinero? En 2020, el presupuesto del STC fue de 15 mil 652 millones 684 mil 591 pesos. El gobierno federal afirma que la cancelación del NAIM costará seis veces más, y se les hace poco.
Veinticinco personas ya no regresaron a casa la noche del pasado lunes. Mexicanos que cruzaban la ciudad para trabajar. El Metro, decía una de las tantas publicaciones en redes que se viralizaron, los había incluido, por fin, en un cotidiano urbano que por décadas los excluyó. Lejos de lo que se escuchó en campaña de 2018, la llegada de un gobierno de “izquierda” no trajo oportunidades, sólo los terminó de segregar, como cuando acusan que la culpa de las muertes por covid-19 es la mala alimentación, como si alcanzara a todos los mexicanos para comprar vegetales de comercio justo, pagar gimnasios y medicina preventiva en servicios de salud privados.
Lo que ocurrió en la estación Olivos, lo que podría suceder en otras más de las varias estaciones del Metro en mal estado, no es cuestión de dinero, sino de intereses. Este año, el Presidente tiene programados al menos tres informes trimestrales. Costarán dos millones y medio de pesos. A esta lista, habrá que sumarle las celebraciones para conmemorar fechas y acontecimientos históricos. Ahí están las prioridades. No es cuestión de presupuestos.