Queridos Reyes Magos,
Pido que la salud sea un derecho universal. Que el acceso a servicios médicos de calidad no sea un lujo.
En este inicio de año, me permito elevar mi voz en una carta abierta con 10 peticiones que anhelo ver realizadas en el 2024. Confío en su magia ancestral para llevar estos deseos a cada rincón de México y más allá.
Paz en México: mi primera petición es simple, pero urgente. Deseo que la paz se instale en mi país. Que la violencia ceda su lugar a la convivencia pacífica y que los ciudadanos puedan transitar por las calles sin temor.
Un proceso electoral y transición presidencial en paz y civilidad. Que la contienda se dé en los cauces institucionales, sin violencia ni desconocimiento de los resultados. Que el cambio de estafeta en el gobierno se lleve con altura de miras y visión de Estado.
Políticas económicas sensatas y pragmáticas frente a la inflación global y la desaceleración. Que no se tomen decisiones abruptas ni se abandone la disciplina fiscal y financiera. Que el próximo gobierno muestre responsabilidad para mantener la estabilidad.
Un gobierno entrante, sea de Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez, abierto al diálogo con todos los sectores de la sociedad. Que construya acuerdos y consensos para un proyecto incluyente. Que contemple a todas, todos, todes...
Recursos y decisión política para rescatar y transformar el sistema de salud pública. También para modernizar la educación e impulsar la economía del conocimiento.
Mayor inversión en ciencia, tecnología e innovación. Que la iniciativa privada y el Estado alienten la investigación y el desarrollo.
Acuerdos migratorios regionales con visión humanista y de largo plazo. Soluciones integrales para atender los flujos desde Centroamérica.
Leyes ambientales efectivas y su aplicación para reducir emisiones y proteger la biodiversidad. Incentivos a las energías limpias.
Programas focalizados y políticas redistributivas para reducir la desigualdad y pobreza. Impulso al salario y oportunidades reales.
Cooperación global para enfrentar la crisis climática y cumplir los compromisos del Acuerdo de París.
Valores de paz, empatía y solidaridad para construir un mundo y un país más justo. Porque todos somos parte de la misma humanidad. Que el hate encuentre que siempre será un boomerang y termina por destruir a todos.
Educación de calidad para todos: que cada niño tenga acceso a una educación de calidad, independientemente de su lugar de nacimiento. La educación es la llave que abre puertas y construye futuros.
Salud y bienestar global: pido que la salud sea un derecho universal. Que el acceso a servicios médicos de calidad no sea un lujo, sino una garantía para todos los habitantes del planeta.
Inclusión y respeto por la diversidad: que en este año, la inclusión y el respeto por la diversidad sean banderas que ondeen alto en todos los rincones del mundo. Cada ser humano merece ser reconocido y respetado por su singularidad.
Diálogo y soluciones pacíficas: que los líderes mundiales opten por el diálogo en lugar de la guerra. Que la diplomacia prevalezca sobre la violencia, construyendo puentes en lugar de muros.
Ética en el desarrollo tecnológico: la tecnología avanza a pasos agigantados, pero pido que este avance vaya de la mano con la ética. Que la innovación respete la privacidad y preserve la humanidad de cada individuo.
Queridos Reyes Magos, sé que estas peticiones son grandes y complejas, pero confío en la magia de la esperanza y la voluntad humana. Que cada uno de nosotros, inspirado por la posibilidad de un futuro mejor, contribuya a hacer de este año un periodo de verdadero progreso y bienestar para todos.
Con gratitud y esperanza,
Yuriria (yo, como millones de mexicanas y mexicanos, me porté muy bien este año. Tráiganme al menos la mitad de mis regalos. ¡Ya dejen de traer sólo carbón o un cuerno bien retorcido!).
