“(Pri)mor” 

En los últimos días se ha confirmado que lo suyo, lo suyo, es la operación política espejo. Ni tan opuestos. Morena y el Partido Revolucionario Institucional no están en esquinas contrarias. Y no es que no tuviéramos pistas previas. Procesos electorales en meses ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

En los últimos días se ha confirmado que lo suyo, lo suyo, es la operación política espejo. 

Ni tan opuestos. Morena y el Partido Revolucionario Institucional no están en esquinas contrarias. Y no es que no tuviéramos pistas previas. Procesos electorales en meses anteriores nos han mostrado que ambos tienen las mismas mañas e intenciones. Sin embargo, en los últimos días se ha confirmado que lo suyo, lo suyo, es la operación política espejo, pero no la que sirve en beneficio de la población, sino en la que sirve y alimenta intereses propios. El tema de la incorporación de la Guardia Nacional a la Sedena y la permanencia de sus elementos atendiendo tareas de seguridad, ha sido escenario de esta última exhibición. 

Hoy, morenistas y opositores pasan el tiempo en medio de un falso debate evidenciado sus coincidencias y las consecuencias de ese doble e hipócrita rasero que se activa según la esquina que se ocupe: quienes hace unos años estaban contra la presencia del Ejército en las calles, hoy están a favor; quienes alguna vez estuvieron a favor, hoy están en contra. ¿Qué cambió? Sencillo responder: la posición como tomadores de decisiones. Y sólo hay que saber encontrar el rasguño en el contrario, para tener fácil y expedito cheque en blanco.  

¿O qué sucedió en las últimas semanas para que el PRI sucumbiera a los guiños de Morena? Alejandro Moreno tenía pleito casado con Morena, audios y más audios con los que desde Campeche se buscaba desacreditar a un ya de por sí cuestionado mando tricolor; pero paró la exhibición y llegó una iniciativa que abrazaba la propuesta militarista enviada de Palacio Nacional, no sólo eso, proponía ampliar el periodo de permanencia por cuatro años más. Traición para los otros integrantes de la alianza opositora. ¿Cuál fue el precio para este giro inesperado? Ya la reforma eléctrica había sido un primer gran ejemplo del alcance de una oposición organizada. Hoy ya no son más que recuerdos.  

“El resultado, lo que vimos ayer, es un triunfo para la democracia de este país. Es un gana-gana, el Ejecutivo tiene la presencia militar que quería, con todas las regulaciones que los militares esperaban; pero los castrenses no se van a quedar para siempre a cargo de la seguridad pública, como la oposición y las organizaciones de las sociedad civil criticaban por los enormes riesgos que esto traía. Fue un acuerdo redondo. Es un gran triunfo para todos los involucrados. Es un acuerdo sensato para todos. Y esto no habría sido posible sin el trabajo dentro y fuera del Congreso…”, escribí en este espacio hace tres años. Cuando en febrero de 2019 México acaba de vivir uno de sus momentos legislativos más poderosos, cuando opositores y oficialista tomaron la decisión de subrayar la importancia de un mando civil al frente de la Guardia Nacional. En ese momento incluso reconocimos el trabajo de tirios y troyanos, hasta de la sociedad civil que había contribuido a ese consenso. 

Más de tres años después, las cosas han cambiado, los resultados han tardado en llegar y las necesidades políticas se cubren, otra vez, a partir de la negociación personal por sobre el beneficio colectivo.  

“Ojalá y ahora que se van a reunir los diputados se apruebe el que se siga apoyando a la Guardia Nacional en la Secretaría de Marina y en la Secretaría de la Defensa…”, expresó ayer Andrés Manuel López Obrador. Horas después, Morena dio su aval junto al PRI, PT y Verde Ecologista, a la que parecía una propuesta maldita. Rechazada por dos partidos de oposición, pero respaldada por partidos que, en teoría, se presumían como agua y aceite, qué “(pri)mor”. 

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