Muñoz Ledo y un bebé

Ni una palabra. Ni tras la agresión, mucho menos tras la exigencia de una disculpa. Porfirio Muñoz Ledo no ha dicho o escrito palabra alguna por el incidente de hace un par de días en la Cámara de Diputados. Mientras en el mundo celebramos a una primera ministra que ...

Ni una palabra. Ni tras la agresión, mucho menos tras la exigencia de una disculpa. Porfirio Muñoz Ledo no ha dicho o escrito palabra alguna por el incidente de hace un par de días en la Cámara de Diputados. Mientras en el mundo celebramos a una primera ministra que llegó con un bebé en brazos a la Asamblea General de la ONU, lo hizo la representante de Nueva Zelanda en septiembre pasado, aquí, una legisladora de un partido tradicionalmente conservador evidencia frente al país a otro legislador de un partido, aparentemente de izquierda, que debería abrazar causas como la equidad de género.

La agresión fue para la senadora Martha Cecilia Márquez de Acción Nacional. Con bebé en brazos, pedía explicaciones sobre el desabasto de gasolina a la bancada de Morena y al gobierno de México. Explicaciones que todavía no hemos escuchado de manera satisfactoria. Seguimos sin fecha clara para la regularización del abasto de combustible. A medio discurso, fue interrumpida abruptamente por el presidente de la Mesa Directiva: “Hay un límite de tolerancia materno infantil...”. Siete palabras con las que se dice tanto, pero que para el diputado pareciera decir tan poco o, peor, nada.

¿Una broma? ¿Una estrategia para detener el reclamo? ¿Un falso argumento? ¿Cómo se puede calificar este momento? ¿Cómo entender que en 2019 el representante de una legislatura que se ostenta como la primera en la historia con igualdad de espacios otorgados a hombres y mujeres busque minimizar la participación de una integrante del Congreso sólo por cargar a su bebé en brazos? ¡Qué habría dicho si la bebé urge por alimento!

Un México que nos prometen como un país de espacios y libertades, ¿puede permitirse estos incidentes? ¿Hay espacio en el Poder Legislativo para miembros de la “izquierda” que reducen el papel de la mujer? ¿En verdad cree Muñoz Ledo que no se puede realizar un trabajo, cualquiera que éste sea, mientras se está al cuidado de los hijos? Porque las respuestas a estas preguntas se encuentran en aquellas, sus siete palabras dirigidas a Martha Cecilia Márquez, y todo lo que a partir de éstas se interpreta, más aún en el silencio que el diputado ha guardado respecto a este tema.

Qué le dice esto a quienes comparten la idea de que las mujeres deben tener limitadas sus oportunidades. A pesar de las exigencias dentro y fuera de la bancada de Acción Nacional, dentro y fuera del Legislativo, dentro y fuera de la función pública, de la sociedad civil, no hemos encontrado ni una nota remotamente aclaratoria de parte del morenista.

Márquez llegó ayer de nuevo con bebé en brazos a realizar su labor en el Senado. ¿Qué habría dicho Muñoz Ledo si ésta hubiera llegado con personal para el cuidado del menor? ¿Ofensa contundente contra la austeridad que abandera la Cuarta Transformación? ¿Por qué Morena celebró el #TupperChallenge, pero se guarda cualquier comentario sobre un tema que sí importa y que sí dice mucho sobre el país que se intenta construir?

El partido de Porfirio Muñoz Ledo ha dicho que va por causas que otorguen derechos y abran espacios a las mujeres. ¿De esta forma pretenden avalar su discurso progresista? ¿Qué habría sucedido si la víctima de esta agresión fuera de su bancada?

Ojalá que este episodio también le sirva a la oposición conservadora que hoy se opone a derechos esenciales para las mujeres, para que evalúe la importancia de éstos. También en Nueva Zelanda, otra ministra se montó a su bicicleta para ir al hospital a dar a luz. No sólo a once mil kilómetros de distancia, aparentemente, alguien en nuestro legislativo también está a años luz de lo que sucede en aquel lejano país.

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