¿Y Movimiento Ciudadano?

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Hay momentos en que la política le pone a un partido la mesa servida. A Movimiento Ciudadano le pasó este año, y la está dejando enfriar. 

Mire usted el tablero. Morena carga con Rocha Moya y su segunda licencia, con los vuelos de Mara Lezama, con las visas retiradas y con un proceso interno para 2027 que ya huele a pleito. El PRI se aferra a Alejandro Moreno y el PAN sigue sin encontrarse. Entre un oficialismo gastado por sus escándalos y una oposición tradicional que nadie extraña, cabía un partido que se presentara como el que sí sabe gobernar. MC tenía la marca y dos estados para usarlos de escaparate. Ese escaparate es justo lo que hoy le estorba.

Empecemos por Nuevo León. Samuel García llegó en 2021 con la promesa del “nuevo Nuevo León” y su gobierno se recuerda más por los pleitos que por las obras. Nadie olvida diciembre de 2023, cuando pidió licencia para ser candidato presidencial, el Congreso nombró a un interino ajeno a su equipo, el estado amaneció con dos gobernadores y él acabó renunciando a la candidatura para volver a Palacio de Cantera. Tampoco se olvida la gigafábrica de Tesla. Se anunció a principios de 2023 en Santa Catarina, con cinco mil millones de dólares de inversión, y el gobernador la convirtió en emblema de su sexenio. Cuando surgieron dudas, tuiteó: “Tranquilos, Tesla sí va”. En julio de 2024 Elon Musk la puso en pausa por los aranceles que prometía Trump. Milenio fue a ver el terreno y no encontró ni planta ni empleos. La foto con Musk quedó como recordatorio de lo que pasa cuando se presume antes de firmar. Lo demás va en la misma línea. El paquete fiscal de 2026 terminó en amenaza de veto. La Interserrana no estará lista en su sexenio. Las líneas 4 y 6 del Metro darían servicio completo hacia octubre de 2027, cuando él ya vaya de salida. En septiembre, con Sheinbaum de visita en Monterrey, alcaldes, legisladores y empresarios firmaron un desplegado que decía “Nuevo León no aguanta más” y pedía a la Federación investigar al gobierno estatal. La encuesta de El Financiero de julio le da 40% de aprobación y 58% de desaprobación, con Morena nueve puntos arriba de MC.

En Jalisco la historia es otra y el resultado se parece. Pablo Lemus llegó en diciembre de 2024 prometiendo conciliar en lugar de confrontar. Su crisis vino de la llave del agua. Desde 2025 había quejas por agua turbia y con mal olor; el SIAPA las reconoció en marzo, Lemus destituyó al director y las protestas siguieron. El Cepad contabiliza al menos 320 colonias que desde marzo reciben agua con metales, materia fecal y sin cloro. Apenas el 6 de octubre el gobernador aceptó que la ciudad vive una crisis y anunció seis meses de tandeos y un acueducto que tardará dos años. Decisión correcta, siete meses tarde. Y luego vino el domingo. Unas 10 mil personas marcharon de la Minerva hacia el centro y fueron frenadas por antimotines frente a Casa Jalisco. Algunos manifestantes lanzaron piedras, sí, y la respuesta fue gas lacrimógeno, chorros de agua y macanas durante al menos dos horas. Horas antes, Lemus había dicho que giró instrucciones para que la marcha fuera ordenada y segura. A una ciudad donde las familias cuentan que se bañan con la boca cerrada le respondieron con gas. Ese error no lo corrige ningún acueducto.

A eso súmele la fractura interna. Lemus y García rechazaron el Plan B de la reforma electoral que la bancada de Jorge Álvarez Máynez votó a favor. “MC Jalisco se cuece aparte”, respondió el gobernador. Así es difícil venderse como alternativa nacional. Ni Tesla ni el agua sucia eran inevitables.

En 2027 Nuevo León elige gobernador y Jalisco renueva Congreso y ayuntamientos. Será la primera vez que MC tenga que defender lo que hizo y no lo que prometió. Tenía a la mano a quienes empiezan a hartarse de Morena, y esos votantes hoy miran a Monterrey y a Guadalajara sin encontrar razones para cambiar de bando. ¿Y MC? Apagando sus propios incendios mientras la oportunidad se le sigue yendo.

ADDENDUM

Y, además, Dante Delgado parece perder el control en MC. En Sonora, pactó la candidatura por Hermosillo con el exalcalde panista Alejandro López Caballero a cambio de su renuncia al PAN. Sin embargo, tras concretarse la salida, Colosio Riojas vetó la postulación. Ahora Dante duda entre complacer a Colosio o cumplir su palabra; dejar colgado a un aliado daña su prestigio y pone en duda el valor real de sus acuerdos..