Morena, tensión y presupuesto

Marcelo Ebrard, una figura de gran relevancia dentro de Morena y reconocido por su trayectoria política, sufrió una derrota en las elecciones internas del partido que lo deja sin la posibilidad de competir por la Presidencia en 2024, al menos con las siglas de este ...

Marcelo Ebrard, una figura de gran relevancia dentro de Morena y reconocido por su trayectoria política, sufrió una derrota en las elecciones internas del partido que lo deja sin la posibilidad de competir por la Presidencia en 2024, al menos con las siglas de este movimiento al que pertenece. Esta situación ha abierto un nuevo panorama político, en el cual Ebrard busca mantener su influencia y poder, aunque será hasta el lunes cuando dé a conocer su decisión final entre irse o quedarse. Y anoche, en Imagen Radio, mi colaborador de finanzas Mauricio Flores mencionaba el tema de todos los diputados de Morena y del Verde que son afines al excanciller y que podrían ejercer presión sobre el Congreso en el debate y aprobación del presupuesto para el próximo año.

Si se siguiera esta peligrosa línea estratégica, Ebrard podría generar una serie de tensiones y conflictos no sólo al interior de Morena y el propio Congreso, sino además poner en jaque el funcionamiento apropiado de varios rubros del Estado mexicano. Si bien es legítimo que Ebrard busque salvaguardar sus intereses políticos y mantener una posición relevante dentro del partido, un intento de ejercer presión sobre otros actores políticos mediante sus diputados afines podría desencadenar una ruptura aún mayor en el partido.

La situación actual de Morena es delicada y el fantasma de la ruptura amenaza con profundizar las grietas. Las diferentes corrientes al interior del partido han dejado ver poco sus diferencias, pero esta coyuntura se está convirtiendo en el disparador de los desacuerdos no debatidos y resueltos en su momento. El estilo quasi hegemónico de Andrés Manuel tarde o temprano le podría traer costos a su propia administración. Escuchar, debatir, preguntar, negociar son elementos de la quinta esencia de la política, pero al Presidente a veces se le olvida ese pequeño detalle: los gobiernos de una sola voz se convierten en ollas de presión para el propio gobernante.

El debate y la aprobación del presupuesto para el próximo año son procesos cruciales para el país, y su adecuada realización requiere de un ambiente político propicio y de diálogo constructivo. Y, aunque el Congreso es el lugar en el que la oposición presiona año con año al gobierno en turno, en este caso sería una oposición presupuestal inesperada para López Obrador en su último año de gobierno. 

Es importante recordar que la democracia se fundamenta en el respeto a las instituciones y en la capacidad para dialogar y llegar a acuerdos en beneficio de la sociedad. La presión y la imposición no son las bases de un sistema democrático sano y funcional.

Marcelo Ebrard, como figura destacada de Morena, tiene la responsabilidad de actuar de manera mesurada y constructiva, buscando siempre el interés común y evitando acciones que puedan afectar la estabilidad política y operativa del país.

En conclusión, la presión que Marcelo Ebrard pueda intentar ejercer en el Congreso a través de sus diputados afines en el debate y aprobación del presupuesto 2024 es una estrategia muy arriesgada que puede tener consecuencias negativas para el partido y la estabilidad política de México, pero también para él y el grupo de gente tan talentosa que lo acompaña. Es fundamental que los actores políticos actúen con responsabilidad de Estado, privilegiando el diálogo y el consenso en beneficio de México. La unidad y la fortaleza de Morena como partido se encuentra en juego, y sólo a través de la construcción de consensos podrán superar ese desafío. Marcelo ha sido siempre un hombre de Estado. Ojalá ésta no sea la excepción.

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