Medio año
• Más pandemia, más crisis y desempleo.Empresas camino a la bancarrota. Más dudas,más muertos, por el coronavirus o la violenciaque se aferra a volverse parte del cotidiano, pero que siempre será rechazada como parte de la norma.
Sismo y pandemia. Crisis económica global, la peor en casi un siglo, dicen expertos. Protestas sociales, contra leyes de extradición o de jubilación, por el abuso policial o nuestro tan anquilosado racismo; por la violencia feminicida, por falta de medicinas para niños con cáncer o pacientes en general, por falta de insumos para médicos. Más covid-19, más muertes, más dudas y una curva que no se aplana en México y que vuelve a crecer en los países que adelantaron su regreso a las calles. Más medidas de confinamiento. Esperanzas por proyectos de vacuna, pero sin fecha para alguno de ellos. No hay contacto, no hay abrazos, no hay besos, no hay encuentros. Nada. Videollamadas como única alternativa de convivencia, en una irónica jugada de los tiempos.
Incendios en Australia. Tensión bélica, la hubo entre EU e Irán y, hace unos días, entre las dos Coreas. Vimos lo insólito y doloroso: un tiroteo en el Colegio Cervantes de Torreón. Narramos el fuego en cinco mercados de la CDMX en menos de un mes. Escuchamos el anuncio de la rifa del avión presidencial y entendimos que no incluye el avión presidencial. Esperamos el inicio del juicio político de Donald Trump y fuimos testigos de que fue más escándalo y show político que un contundente golpe al republicano rumbo a su reelección. También seguimos aquel otro, el que sí concluyó en la condena por abuso sexual de quien fuera uno de los hombres más poderosos de Hollywood.
Más pandemia, más crisis y desempleo. Empresas camino a la bancarrota. Más dudas, más muertos, por el coronavirus o la violencia que se aferra a volverse parte del cotidiano, pero que siempre será rechazada como parte de la norma. Más protestas, más enfermos, más dudas e incertidumbre por una cura.
Un mundo detenido, el mundo de nada y de nadie: calles donde nadie transita, aviones donde nadie viaja y a ningún lado vuelan, hoteles donde nada pasa, playas donde nadie toma el sol; restaurantes donde nadie descubre sabores; escuelas donde nadie enseña, donde nadie aprende; estadios donde nadie juega, recintos donde nadie interpreta, parques donde nadie participa. Un mundo de sólo dos opciones: nuestra casa o un hospital. Postales que creímos de ciencia ficción. Postales que aún no tienen fecha de convertirse en eso, en sólo un momento detenido en el tiempo, un recuerdo. Y entre esto, todo lo anteriormente narrado.
Faltan días, menos de una semana, para que termine el primer semestre de 2020. El lunes amaneció el centro de México bajo una tormenta. Gracias a los memes, tras el sismo de ayer, logramos mantenernos a flote para no dejarnos vencer por el recuerdo y ansiedad de hace casi tres años. Aunque lamentamos las seis vidas perdidas y acompañamos a sus deudos. Y nos preparamos para lo que resta del año, prometemos soltar la idea de que todo puede ponerse peor, mejor nos preparamos para lo que sea que nos depare el futuro, la sorpresa: ayer esperábamos una nube de arena del Sahara, pero lo que llegó vino por debajo de la tierra. ¡Ya!, ¿no?
