Marco Rubio y Claudia Sheinbaum
La llegada del secretario de Estado Marco Rubio al AIFA marcó ayer el inicio de una visita histórica que culminó hoy con la firma del Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley entre México y Estados Unidos. Un acuerdo que revela las ...
La llegada del secretario de Estado Marco Rubio al AIFA marcó ayer el inicio de una visita histórica que culminó hoy con la firma del Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley entre México y Estados Unidos. Un acuerdo que revela las complejidades de una relación bilateral atravesada por la interdependencia económica, las presiones de seguridad y los fantasmas de la intervención.
Ayer, Claudia Sheinbaum recibió a Rubio en Palacio Nacional, acompañada del canciller Juan Ramón de la Fuente; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de la SSPC, Omar García Harfuch; Roberto Velasco, de la Unidad para América del Norte, y el titular del INM, Sergio Salomón, además del embajador, Esteban Moctezuma. La composición de esta delegación no fue casual. La presencia de García Harfuch y Rosa Icela Rodríguez envió el mensaje de que México está dispuesto a cooperar, pero desde una posición de fortaleza institucional.
El acuerdo firmado se sustenta en cuatro principios que Sheinbaum ha reiterado: reciprocidad, respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, y confianza mutua. Durante la conferencia de prensa conjunta, Rubio explicó que el acuerdo permitirá compartir inteligencia de manera más efectiva y contempla entrenamientos conjuntos donde ambos países pueden aprender mutuamente de sus experiencias.
La visita se produce en un momento delicado. El martes, Donald Trump había autorizado operaciones militares contra un cártel venezolano en el Caribe. Su retórica sobre los cárteles mexicanos y sus amenazas veladas de intervención militar han mantenido a México en estado de alerta. Sheinbaum ha sido enfática: “La cooperación será sin subordinación”.
Rubio llegó con una agenda ambiciosa que incluye el desmantelamiento de los cárteles, la detención del tráfico de fentanilo, el control de la inmigración irregular y la contención de “actores malignos extracontinentales”. Por su parte, México logró incluir compromisos recíprocos cruciales: la reducción del flujo de armas desde EU y el intercambio bidireccional de información de inteligencia. Para México, el acuerdo representa un éxito diplomático al establecer límites claros a cualquier forma de intervención unilateral de EU, aunque los compromisos adquiridos exigirán resultados tangibles en áreas donde enfrenta desafíos estructurales profundos. México mantiene su espacio de maniobra en las relaciones comerciales con China y otros actores globales, resistiendo presiones para alinearse completamente con la agenda de EU. Rubio logra un acuerdo que institucionaliza la cooperación en seguridad, crucial para la administración de Trump. Sin embargo, Washington debe aceptar que cualquier acción en México requerirá coordinación y consentimiento previo, alejándose de las fantasías de intervención unilateral.
A pesar del tono cordial, persisten tensiones no resueltas, como los aranceles o las declaraciones de la DEA, por lo que el verdadero test vendrá en la implementación. ¿Podrá México mostrar resultados tangibles sin comprometer sus principios de no intervención? ¿Aceptará EU que la cooperación requiere respeto mutuo y acciones recíprocas, incluyendo el control de armas? La próxima parada de Rubio en Ecuador sugiere que EU busca construir una red de cooperación regional más amplia. México ha demostrado que no será un socio menor en esta ecuación.
En última instancia, el encuentro Sheinbaum-Rubio nos recuerda una verdad incómoda: México y EU están condenados a entenderse. La geografía es destino, pero éste no tiene por qué significar asimetría. La cooperación sin sumisión no es sólo un eslogan político; es la única vía sostenible para enfrentar desafíos que no respetan fronteras. El tiempo dirá si ambos países están a la altura de este desafío histórico.
