Los otros saldos de COVID

• Hay registro de personas diagnosticadascon coronavirus que han expresado ser víctimasde discriminación, que han sido amenazadas.

Una coyuntura como en la que se encuentra el planeta entero, tendría que obligarnos a reconocernos mejor. Aquí en México, por ejemplo, un país tan profundamente desigual, tendría que hacernos tender la mano.

Hemos visto muchas acciones, dentro y fuera del país, que nos dan esperanza, que nos hacen creer en las bondades de la especie humana, pero también hemos visto otras tan atroces, que una vez que esto pase, porque pasará, deben valer muchas reflexiones.

Hay registro de personas diagnosticadas con COVID-19 que han expresado ser víctimas de discriminación. Que han sido amenazadas en sus trabajos o que les han negado un servicio. En Imagen Noticas, hace un par de semanas, expusimos el caso de un joven, Rodrigo, a quien, tras confirmar su diagnóstico, sus vecinos optaron no sólo por darle la espalda, sino que también entorpecieron su recuperación: impedían que sus amigos lo visitaran o, peor aún, le llevaran comida ante su condición de aislamiento. No, el temor al contagio no justifica estas acciones.

Otro ejemplo de esa terrible humanidad: personal de salud, ése que, hoy más que nunca, se ha puesto en primera línea para combatir un virus para el que hasta el momento no hay vacuna, también ha sido blanco de agresiones.

Doctores, doctoras, enfermeros y enfermeras, han sido rociados con cloro, se les ha negado el abordaje al transporte público. Han tenido que llegar al extremo de evitar salir a la calle con ropa o accesorios que los identifiquen como personal médico. Increíble que, en este contexto, donde ellos son más que ningún otro el sector que está salvando vidas, padezcan esta violencia.

No, el temor al contagio tampoco justifica estas acciones.

¿Un ejemplo más? Tan solo en el último mes aumentaron 60 por ciento las llamadas por violencia de género y 30 por ciento las peticiones de asilo, reveló la Red Nacional de Refugios. Esta dependencia, asegura que el encierro y, en ocasiones, la falta de dinero han sido los detonantes para las agresiones.

Tan solo en la Ciudad de México la Fiscalía ya abrió más de mil carpetas de investigación por este tipo de agresiones que, sabemos, a veces tienen un final de consecuencias irreversibles.

En la conferencia de las siete de ayer por la noche, la presidenta del Conapred, Mónica Maccise, se refirió a otras más: líderes religiosos que afirman que la pandemia es consecuencia de la homosexualidad o el feminismo. Que tiene que ver con el derecho a decidir. Vaya audacia de algunos sacerdotes.

En otro caso, ciudadanos quienes, al tener rasgos orientales, son discriminados también por temor a un contagio. Ambos, el discurso y el rechazo, peligrosísimas incitaciones al odio.

 

Repito, un país tan profundamente desigual como el nuestro, no debe permitirse estos actos que lo único
que hacen es acentuar esas condiciones que hoy, más que nunca, se hacen evidentes.

Suficiente tenemos en ocuparnos de esas otras desigualdades, las que surgen por las fallas operativas de un gobierno que no quiso prepararse antes para esta emergencia. El personal médico tendría que estar ejerciendo su labor, no en protestas para exigir insumos, porque esa carencia no es un responsabilidad.

Temas: