Llamar a tod@s en la era Trump

Donald Trump regtresará a la Casa Blanca con más poder que nunca. Su control del Congreso y una Corte Suprema alineada a sus intereses le otorgan una libertad de acción que ni siquiera tuvo en su primer mandato. Y sin la presión de buscar la reelección, su agenda está ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Donald Trump regtresará a la Casa Blanca con más poder que nunca. Su control del Congreso y una Corte Suprema alineada a sus intereses le otorgan una libertad de acción que ni siquiera tuvo en su primer mandato. Y sin la presión de buscar la reelección, su agenda está guiada por un solo objetivo: consolidar su legado, sin importar el costo. Para México, esto significa un escenario crítico. Las amenazas arancelarias ya no serán simples amagues, sino herramientas reales para presionar y debilitar nuestros sectores estratégicos. En esta coyuntura, no hay espacio para divisiones internas ni agendas partidistas. Es momento de convocar a todos los hombres y mujeres con experiencia, talento y voluntad para defender los intereses de México más allá de las banderas ideológicas.

En su primer mandato, Trump ya demostró su capacidad de alterar el equilibrio comercial con sus políticas proteccionistas y sus amenazas constantes. Pero entonces tenía ciertos contrapesos. Ahora, con un Congreso republicano y una Corte que lo respalda, su campo de acción no tiene frenos. Si decide imponer aranceles a los productos mexicanos o canadienses la economía regional podría enfrentar serios retrocesos. No basta con responder de manera reactiva. Es necesario planear una estrategia que integre a todos los actores clave del país.

La defensa de México ante un Trump sin ataduras requiere una coalición de mentes brillantes y experimentadas. Algunos puntos clave de esta convocatoria incluyen la necesidad de expertos en relaciones internacionales capaces de negociar en los más altos niveles. La relación con EU no es sólo bilateral, también implica alianzas con otros países y bloques económicos que puedan equilibrar el poder de Trump. Las cámaras empresariales deben estar en la mesa para diseñar estrategias que minimicen el impacto de los aranceles y diversifiquen los mercados. Ya no se puede depender exclusivamente del comercio con EU. Contar con estudios sólidos y modelos de análisis será clave para anticipar movimientos y responder con precisión.

Es hora de que todas las fuerzas políticas dejen de lado sus diferencias y se unan en un objetivo común: proteger a México. Esto no significa eliminar el debate, sino enfocarlo hacia soluciones concretas. La participación ciudadana también es crucial. Es necesario fomentar una narrativa que refuerce el sentido de unidad nacional frente a las amenazas externas, con la sociedad civil organizada de ambos lados del río Bravo.

La experiencia del T-MEC demuestra que México es capaz de resistir y negociar con inteligencia. Sin embargo, también dejó lecciones claras: no podemos depender de soluciones improvisadas ni de la buena voluntad de un vecino que ve las relaciones bilaterales como una transacción más. En esta nueva etapa, debemos ser proactivos, no reactivos. Trump puede parecer tan invencible, pero no lo es. Su agresividad comercial también afecta a los consumidores y productores estadunidenses, especialmente en estados clave que dependen del comercio con México. Esto abre oportunidades para construir alianzas dentro de EU con los gobernadores, empresarios y líderes de opinión que comparten nuestros intereses.

La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta uno de los mayores retos de su gestión: lidiar con un vecino impredecible y poderoso mientras equilibra las tensiones internas de un país profundamente polarizado. Pero también tiene una oportunidad histórica: demostrar que México puede unirse ante la adversidad. Convocar a tod@s no sólo es un gesto simbólico; es una necesidad. En tiempos de crisis, la inclusión es fuerza. Sheinbaum debe liderar un esfuerzo que no deje a nadie fuera: ni a los empresarios que han criticado sus políticas ni a los políticos de oposición que desconfían de su proyecto. Todos tienen un papel que jugar en este momento crítico.

Enfrentar a un Trump todopoderoso requiere algo más que políticas públicas bien diseñadas. Requiere unidad. La narrativa de “México primero” no puede ser sólo un lema; debe ser una realidad palpable en cada decisión y en cada mensaje que enviemos al mundo. Es hora de demostrar que México no es sólo un socio comercial, sino una nación fuerte y resiliente. Y para lograrlo, necesitamos a tod@s. Porque la verdadera grandeza no se construye con muros ni aranceles, sino con colaboración, visión y, sobre todo, unidad.

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