La alianza imposible del caso Epstein
En Washington, ver a Thomas Massie y a Ro Khanna dar una conferencia de prensa juntos es como presenciar un eclipse solar. El republicano libertario de Kentucky y el progresista californiano unidos en una cruzada bipartidista. “Estamos aquí no como partidistas, estamos ...
En Washington, ver a Thomas Massie y a Ro Khanna dar una conferencia de prensa juntos es como presenciar un eclipse solar. El republicano libertario de Kentucky y el progresista californiano unidos en una cruzada bipartidista. “Estamos aquí no como partidistas, estamos aquí como patriotas”, dijo Khanna. ¿La causa común? Forzar la liberación completa de los archivos de Jeffrey Epstein.
Esta semana lo lograron. La representante Adelita Grijalva proporcionó la firma 218 en la discharge petition. Todos los demócratas y cuatro republicanos se unieron para saltarse al speaker Mike Johnson y forzar una votación que el liderazgo republicano no quiere tener. Mientras tanto, los demócratas liberaron emails explosivos en los que Epstein escribió que Trump “pasó horas” en su casa con una víctima, y que “por supuesto, él sabía sobre las chicas, ya que le pidió a Ghislaine que parara”. La pregunta incómoda es: ¿por qué demócratas y republicanos trabajan juntos en esto? La respuesta es simple: porque ambos partidos tienen cadáveres en el closet de Epstein. El Comité de Supervisión ha citado no sólo a funcionarios de Trump, sino también a Bill Clinton, Hillary Clinton, James Comey, Loretta Lynch, Eric Holder y Merrick Garland. Si los archivos se liberan y contienen información dañina para el presidente, podrían no estar solos si implican a demócratas de alto perfil. Es la destrucción mutua asegurada aplicada a la política doméstica.
Pero el verdadero terremoto es lo que revelan sobre el FBI y el DOJ. El director del FBI, Kash Patel, y el subdirector, Dan Bongino, promovieron teorías conspirativas sobre Epstein antes de ser nombrados. Una vez en el cargo, emitieron un memo diciendo que no había evidencia de lista de clientes ni de asesinato. El representante Jamie Raskin le escribió a Patel: “En 2023 dijiste que el FBI protegía al ‘depredador más importante del mundo’ porque sabías quién estaba en la lista. Ahora que eres director, sabes quién está implicado, pero te niegas a liberarlos”.
La revisión de 100,000 páginas involucró redirigir a cientos de empleados del FBI con instrucciones de redactar “cualquier mención del Sr. Trump”. El jefe de la Sección de Registros renunció después de desacuerdos. Luego apareció una grabación de un funcionario del DOJ diciendo que “redactarán a cada persona republicana, dejarán a todas las liberales y demócratas”. Para Trump, su propia base MAGA está furiosa. Tucker Carlson, Elon Musk y Steve Bannon han acusado a la administración de encubrimiento. Cuando pierdes a la base conspiranoica que te llevó a la Casa Blanca, tienes un problema existencial. Para los demócratas, si los archivos completos revelan demasiado sobre Bill Clinton, será un desastre para el partido que se posiciona como defensor de las víctimas de abuso sexual.
A principios de diciembre, la Cámara votará sobre obligar al DOJ a liberar los archivos. Probablemente pasará en la Cámara, pero no en el Senado, controlado por republicanos. Pero ése no es el punto. El proceso es el castigo. Cada día erosiona la credibilidad de todos los involucrados.
Trump, que prometió “drenar el pantano”, defiende ahora la opacidad institucional. Los demócratas enfrentan preguntas sobre sus propios vínculos con Epstein. Y las agencias de inteligencia se ven cada vez más como el guardia pretoriano de una élite corrupta.
El sistema sobrevivirá porque está diseñado precisamente para absorber escándalos como éste sin cambiar fundamentalmente nada. Algunas cabezas rodarán. Habrá audiencias dramáticas. Y, al final, la gente que realmente importa seguirá exactamente donde está. Epstein está muerto. Maxwell está en prisión. Y los hombres poderosos que se beneficiaron de sus crímenes seguirán siendo poderosos, sin importar lo que digan los archivos. Ésa es la verdadera conspiración. Y está escondida a plena vista.
