La agenda casi imposible
Ernestina Godoy acaba de heredar una de las instituciones más abolladas del Estado mexicano. En años recientes, la FGR no logró ni una sentencia contra políticos o empresarios de alto nivel en casos emblemáticos como la Estafa Maestra, Odebrecht, Segalmex o el desfalco ...
Ernestina Godoy acaba de heredar una de las instituciones más abolladas del Estado mexicano. En años recientes, la FGR no logró ni una sentencia contra políticos o empresarios de alto nivel en casos emblemáticos como la Estafa Maestra, Odebrecht, Segalmex o el desfalco en Pemex. Y ahora, la presidenta Sheinbaum le está entregando una lista de pendientes que haría temblar a cualquiera: huachicol fiscal, factureras, delitos de cuello blanco, coordinación con fiscalías estatales, cero impunidad.
Pero aquí está la verdad con todas sus letras: si Godoy logra aunque sea la mitad de lo que debería hacer, será la fiscal más exitosa en la historia moderna de México. Durante su gestión como fiscal de la CDMX, los secuestros disminuyeron 88%, los delitos de alto impacto 58%, los homicidios 51%. Son números que la FGR nunca tuvo. Sheinbaum ya definió las prioridades. Primera: el contrabando de combustible, que continúen todas las investigaciones y que quien esté en las carpetas se lleve a la justicia. El huachicol fiscal es un desfalco tan grande que ni siquiera han podido dar las cifras. Segunda: las factureras, la emisión de facturas falsas para evadir impuestos. Tercera: cero impunidad en delitos perpetrados por generadores de violencia y delitos de cuello blanco.
Traducción: Godoy (o quien resulte electo o electa en la terna que se presentará) tendrá una labor titánica. Meter a la cárcel a gente poderosa. Desmantelar redes criminales con complicidades el los gobiernos. Coordinar con fiscalías estatales a veces más corruptas que los propios delincuentes. Y hacerlo mientras la Presidenta insiste en que la Fiscalía requiere una transformación (que por supuesto la requiere con urgencia) que sea más transparente. Sheinbaum espera mayor coordinación entre Seguridad y la FGR, y como parte de las reformas, la SSPC ahora puede coadyuvar más directamente con el Ministerio Público. Esto significa que, por primera vez en años, toda la inteligencia del Estado puede alimentar directamente las investigaciones de la Fiscalía. Si funciona, cada carpeta tendrá detrás todo el aparato de inteligencia del Estado mexicano. Eso cambiaría todo.
¿Qué tendría que hacer Godoy para que sea una oportunidad histórica? Cinco aspectos fundamentales, a mi parecer:
Primero: meter a la cárcel a alguien poderoso para restablecer el sentido de combate a la impunidad (el peor cáncer en lo que refiere a la impartición de justicia en México). Un exsecretario, un empresario multimillonario, un gobernador, los cerebros del huachicol fiscal. Alguien que le duela al sistema. La FGR detuvo a Robles,Lozoya, Collado. Todos salieron libres. Godoy tiene que lograr sentencias, no sólo detenciones mediáticas. Segundo: publicar un plan con metas concretas y verificables: cuántas carpetas por huachicol se van a judicializar en seis meses, cuántas factureras se van a desmantelar, cuántos funcionarios corruptos se va a procesar. Y reportar públicamente, como lo hizo durante años en la CDMX.
Tercero: limpiar la FGR desde adentro. La nueva FGR no sólo implica un relevo personal, sino un rediseño moral y operativo. Hay agentes del Ministerio Público que llevan años archivando casos, estructuras completas que operan para la impunidad. Godoy tiene que prescindir de la gente incompetente o corrupta, aunque sean miles. Cuarto: definir públicamente los límites de la “coordinación” con el Ejecutivo. Protocolos claros sobre qué información comparte, qué casos son prioritarios por razones objetivas (no políticas), y cómo se protege la independencia de las investigaciones.
Quinto: resolver aunque sea uno de los casos simbólicos. Ayotzinapa, Odebrecht, la Estafa Maestra, Segalmex, Pegasus. Aunque sea uno. Godoy fue la última procuradora de la CDMX y la primera fiscal capitalina. Tiene experiencia, resultados previos, el respaldo total de Sheinbaum. Pero también tiene en contra todo el peso de un sistema de justicia diseñado para la impunidad y la tentación política de usar la Fiscalía como arma. Si Ernestina Godoy logra transformar la FGR en una institución que realmente persigue el crimen organizado, los delitos de cuello blanco y la corrupción de alto nivel sin importar quién esté involucrado, será una heroína nacional. Si fracasa, será una más en la larga lista de fiscales que prometieron justicia y entregaron impunidad revestida con buenos discursos. México ha visto demasiados del segundo tipo. Ya es hora de ver una del primero. La oportunidad histórica está ahí. Sólo falta que Godoy tenga las condiciones (las credenciales las tiene) para tomarla.
