¿En serio se puede salvar a Pemex?
El reciente anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum, junto al secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, sobre un plan integral para “salvar” a Petróleos Mexicanos Pemex marca un momento clave para la empresa más endeudada del mundo y pilar fundamental de las ...
El reciente anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum, junto al secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, sobre un plan integral para “salvar” a Petróleos Mexicanos (Pemex) marca un momento clave para la empresa más endeudada del mundo y pilar fundamental de las finanzas públicas mexicanas. El mensaje es ambicioso: se buscará que Pemex deje de depender del apoyo federal a partir de 2027 y logre reducir su pesada deuda financiera de cerca de 98 mil millones de dólares a poco más de 77 mil millones para el año 2030. ¿Es esto realmente posible?
El nuevo plan se basa en respaldos públicos temporales, especialmente para los vencimientos de deuda más difíciles en los próximos dos años, emisión de nuevos instrumentos de deuda y la creación de un fondo de inversión destinado a proyectos estratégicos de exploración y producción, muchos en colaboración con empresas privadas. Además, se reformará el régimen fiscal de Pemex para liberar parte del flujo de caja, permitiéndole fortalecer sus operaciones y financiar proyectos prioritarios.
¿Hay razones para pensar que este plan sí podría funcionar? Los cambios fiscales, que reducirán la carga sobre Pemex a niveles no vistos en décadas, podrían darle a la empresa una bocanada de oxígeno. El apoyo gubernamental en momentos críticos ayuda a reorganizar deuda y a evitar una crisis de liquidez. Los acuerdos con privados podrían ser un catalizador, permitiendo aportar hasta una cuarta parte de la producción nacional en menos de una década. Además, la intención de tecnificar la empresa y diversificar sus actividades dota al plan de una visión que va más allá de la mera supervivencia.
Pero haría falta mucho optimismo —y no poca suerte— para asegurar que Pemex logrará salir a flote. La realidad es que la producción de petróleo permanece en caída y tocará mínimos históricos este año; revertir esa tendencia requerirá no sólo inversión, sino también talento, eficiencia y un entorno internacional favorable. Por otro lado, la reducción fiscal podría traducirse en un boquete peligroso para los ingresos del Estado, justo cuando las arcas públicas enfrentan nuevas presiones. La desconfianza de los mercados hacia Pemex sigue latente: las calificadoras advierten sobre su abultada deuda, y los próximos vencimientos —más de 5 mil millones de dólares este año y cerca de 19 mil millones en 2026— representan un riesgo real, incluso en el mejor de los escenarios.
Finalmente, Pemex es una compañía marcada por los desafíos históricos de ineficiencia, corrupción y decisiones políticas improvisadas. El dinero y el diseño técnico del plan existen, pero la verdadera prueba estará en la ejecución y en la capacidad de resistir la tentación de seguir usando a Pemex como tabla de salvación para las finanzas públicas nacionales.
Así, salvar a Pemex no es sólo cuestión de cuadrar números o rediseñar estructura fiscal: será necesario navegar un entorno global incierto, desmontar inercias internas y mantener el pulso político firme. El plan de Sheinbaum tiene méritos, pero ni la historia petrolera mexicana ni las condiciones actuales permiten descartar el riesgo de naufragio. Un futuro distinto para Pemex es posible, pero requerirá disciplina y mucho más que un sexenio de buena voluntad.
ADDENDUM
La designación de Karina Luján Luján como directora general del Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) el año pasado fue un acierto del gobierno federal, que apostó por un perfil técnico y sensible para modernizar la defensa de los creadores en México. Con una sólida trayectoria en la administración pública —incluyendo la SFP, Sedesol y la SICT— y como académica de la UNAM, Luján ha sido bien recibida en los círculos culturales y jurídicos por su enfoque en derechos humanos e igualdad de género. La Secretaría de Cultura le ha depositado toda su confianza, viéndola como una servidora pública íntegra, de resultados probados y con la capacidad de fomentar la creación y difusión de la propiedad intelectual. Su liderazgo, con rigor y eficacia institucional, genera la expectativa de que su gestión en el Indautor podría ser un trampolín hacia mayores responsabilidades en el futuro.
