El machismo no es estrategia, SamuEL

El gobernador Samuel García reveló sus colores al iniciar su campaña hacia 2024 resaltando grotescamente la última sílaba de su nombre EL de su nombre, en una lamentable estrategia para atraer el voto machista que seguramente se siente muy descolocado ante la certeza ...

El gobernador Samuel García reveló sus colores al iniciar su campaña hacia 2024 resaltando grotescamente la última sílaba de su nombre (EL) de su nombre, en una lamentable estrategia para atraer el voto machista que seguramente se siente muy descolocado ante la certeza de que en 2024 México tendrá a su primera mujer presidenta.

Su primer spot destaca un enorme SamuEL, como burlándose del liderazgo femenino que encabezará la elección presidencial. Quizá García busca erigirse como abanderado del machismo ignorante e incómodo frente a la certeza que en 2024 tendremos presidenta, pues la contienda real será solo entre las candidatas Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. La de Samuel es una apuesta desafortunada e indigna.Y perdedora para el propio Samuel en el inmediato, mediano y largo plazos.

Revela también lo que se percibía en sus videos previos: que su carismática esposa Mariana es la verdadera estrella y él está muy cómodo ante la idea de usarla como imán para atraer el voto que sabe que su postura lastimará inevitablemente: el de las mujeres. Pero tan incómodo que empieza su campaña en tono completamente machista en el que intenta opacarla acusándola en su primer video de “robarse su campaña” con los tenis “fosfo”. Qué ironías las del destino.

Porque Samuel ha demostrado ser un joven talentoso, pero este coqueteo con el patriarcado más rancio lo descalifica moralmente (¿eso es “lo nuevo”? ¿Cómo se lo explicará a su hija, Mariel? ¿Desde dónde se puede justificar que quien será “el candidato más joven” de la contienda piense y reproduzca los patrones culturales y creencias más añejas y destructivas no sólo de los mexicanos, sino de la humanidad?).

En el escenario político de México, donde las mujeres están tomando roles cada vez más prominentes, la desafortunada apuesta de Samuel se presenta como una muestra de miopía estratégica que podría resultar costosa en una contienda donde el feminismo y la igualdad de género son temas cruciales. Si bien García se presenta como un joven inteligente y carismático, con un futuro que seguramente se lastimará después de esta campaña. Y de paso, la credibilidad que había venido construyendo Movimiento Ciudadano como una opción política mucho más moderno y progresista. Esta “estrategia” echaría esa imagen por tierra. 

Las actitudes machistas, evidentes en videos y actitudes previas, sugieren una desconexión preocupante con la realidad actual (y no sólo frente a las candidatas presidenciales, sino a la cantidad de gobernadoras en funciones y las que serán electas en 2024, sino ante la terrible y dolorosa realidad que atravesamos en un país en el que se cometen 11 feminicidios diariamente) y plantean la pregunta sobre si García está realmente sintonizando con las demandas y expectativas de la sociedad mexicana, que valora cada vez más la inclusión, la equidad y la urgencia de liderazgos femeninos. La contienda por la Presidencia debería centrarse en propuestas sólidas, en la visión de futuro y en la capacidad de representar y entender las diversas voces de la sociedad, no en estrategias que intentan capitalizar viejas concepciones de masculinidad.

El camino de García debería ser el de la reflexión y la adaptación a un entorno político que exige sensibilidad y respeto hacia la diversidad de género. Si bien el carisma y la inteligencia son cualidades valiosas en un líder, la verdadera prueba de un político moderno reside en su capacidad para evolucionar y abrazar valores que reflejen los anhelos de una sociedad en constante transformación. La contienda electoral será un escenario de evaluación tanto para García como para la sociedad, que espera líderes que miren hacia adelante, no que se aferren a paradigmas obsoletos.

Los nuevos liderazgos masculinos deben comprender que el futuro es femenino. Quien apuesta al machismo ya perdió la partida. Es hora de sumarse a la igualdad. Ningún hombre necesita reafirmar su hombría políticamente. Y menos burlándose de la capacidad de las mujeres para gobernar y representar a una sociedad igualitaria.

Esperemos que Samuel reflexione, ofrezca disculpas y reconduzca su mensaje. Los retos que México enfrenta merecen campañas de altura, no discriminatorias y polarizantes.

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