El disco rayado de la CNTE

Esta semana, desde las cinco de la mañana, la CNTE intentó derribar las vallas metálicas que protegen Palacio Nacional mientras Claudia Sheinbaum daba su conferencia matutina. Un paro nacional de 48 horas con presencia en la Ciudad de México y acciones simultáneas en ...

Esta semana, desde las cinco de la mañana, la CNTE intentó derribar las vallas metálicas que protegen Palacio Nacional mientras Claudia Sheinbaum daba su conferencia matutina. Un paro nacional de 48 horas con presencia en la Ciudad de México y acciones simultáneas en al menos 30 estados. Más de 830 mil estudiantes de nivel básico en Oaxaca se quedaron sin clases. Los rehenes de siempre: los niños.

Si esto les suena familiar es porque lo es. Es el mismo libreto que la Coordinadora ha ejecutado con cada presidente desde hace dos décadas. Con Peña Nieto bloquearon el AICM por 12 horas en agosto de 2013, repitieron el bloqueo el 5 de septiembre y el 1 de octubre. Tomaron el Zócalo con un plantón que duró meses hasta que fueron desalojados en septiembre de 2013.

Con López Obrador, que prometió abrogar la “mal llamada” reforma educativa de Peña, el romance duró lo que tarda un maestro en escribir “AMLO neoliberal” en una manta. En marzo de 2019, la CNTE bloqueó los accesos a la Cámara de Diputados cuando se discutía la nueva reforma educativa de López Obrador. Los dirigentes sostuvieron que la reforma educativa de López Obrador mantenía su carácter “neoliberal”. Y ahora con Claudia Sheinbaum, el disco vuelve a sonar. En mayo, la CNTE bloqueó el AICM y tomó por la fuerza la Terminal 2, generando afectaciones a 3,200 pasajeros. Exigen la abrogación total de la Ley del ISSSTE de 2007, congelar la edad de jubilación en 56 años para mujeres y 58 para hombres. También demandan un aumento salarial de 100%, propuesta que Sheinbaum calificó como inviable.

El patrón es idéntico con todos los gobiernos. Toman casetas de peaje, bloquean dependencias gubernamentales, ocupan comercios transnacionales. Ahora amenazan: “Si no hay solución no habrá mundial” en 2026. El chantaje elevado a sistema.

Sheinbaum cuestionó esta semana: “¿Qué necesidad hay de esta manifestación si hay mesas de diálogo abiertas?” Reiteró que el gobierno no recurrirá a la policía ni a la Guardia Nacional para reprimir. Pero la CNTE rechazó los cinco puntos que les ofrecieron las autoridades, calificándolos como “pura paja”, y reiteraron su demanda de tener una mesa de diálogo directo con la Presidenta.

Ahí está el modus operandi completo: rechazan las propuestas sin análisis, exigen hablar directamente con el presidente en turno, mantienen rehenes a millones de niños sin clases, paralizan aeropuertos y carreteras, y cuando no consiguen lo que quieren, amenazan con escalar. Es el mismo chantaje que funcionó parcialmente con Fox, Calderón, Peña, López Obrador, y ahora con Sheinbaum.

Lo más revelador es que la CNTE se opone sistemáticamente a cualquier mecanismo de evaluación o profesionalización docente. Rechazaron la reforma de Peña que incluía evaluaciones. Rechazaron la de López Obrador que eliminó las evaluaciones punitivas, pero mantuvo la Usicamm. Y ahora exigen la eliminación de la Ley del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros. Cualquier intento de medir el desempeño docente es, para ellos, “neoliberalismo”.

El problema de fondo es que la CNTE ha convertido la educación pública en rehén de sus intereses corporativos. Mientras los niños de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán pierden semanas de clase cada año por paros y bloqueos, los índices educativos de esos estados siguen en el sótano nacional. Pero eso no aparece en las demandas de la Coordinadora.

El disco rayado seguirá sonando. Con el próximo presidente, con el siguiente, con todos. Porque el modelo funciona: bloquear, presionar, obtener concesiones parciales, declarar victoria momentánea, y volver a empezar seis meses después. Los únicos que pierde sistemáticamente en esta ecuación son los niños que se supone están educando. Pero de eso la CNTE nunca habla.

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