Cuerpos, otra vez

La camioneta abandonada con 11 cuerpos en Guerrero, sumada al hallazgo de otros cinco cuerpos en la frontera de Tabasco y Chiapas, son escalofriantes recordatorios de una realidad que sigue cobrando vidas en distintas regiones de México. Y estos eventos no son aislados. ...

La camioneta abandonada con 11 cuerpos en Guerrero, sumada al hallazgo de otros cinco cuerpos en la frontera de Tabasco y Chiapas, son escalofriantes recordatorios de una realidad que sigue cobrando vidas en distintas regiones de México. Y estos eventos no son aislados. Tan sólo unos días antes, la violencia golpeó nuevamente a Sinaloa con enfrentamientos que dejaron más muertos, y el fantasma de la guerra entre los herederos del Cártel de Sinaloa volvió a tomar las calles. Estas imágenes de horror buscan enviar un mensaje directo tanto al nuevo gobierno federal como a los gobiernos locales: la violencia en México no sólo persiste, sino que, a pesar de los cambios de administración, parece estar en una nueva etapa de escalada. El crimen organizado doblando la apuesta, diríamos.

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum, que recién comienza su mandato, estos eventos representan un gran desafío. La expectativa de los ciudadanos es que el gobierno no puede permitir que esta violencia se convierta en una normalidad consentida por las autoridades. Se necesita una estrategia renovada y, sobre todo, una ejecución efectiva que permita no sólo la contención de los grupos criminales, sino su debilitamiento real y sostenido. Con todas las estrategias ya anunciadas, pero también con la consciencia de que el tiempo exige celeridad.

Porque, además, el reto se amplifica en el contexto internacional. La reciente victoria de Donald Trump en Estados Unidos trae consigo una narrativa familiar, pero renovada y aún más intensa, sobre la violencia que “México exporta” hacia el norte. Trump ha dejado claro que ve en el narcotráfico mexicano una amenaza directa para su país y, con su habitual estilo incendiario, ya ha lanzado advertencias de todo tipo. La agenda de Trump vuelve a presionar al gobierno mexicano, toda vez que en estos últimos años, en EU la crisis del fentanilo se ha agravado terriblemente y cobra al menos 100 mil vidas al año de sus consumidores en aquel país y, evidentemente, el tema del narcotráfico se ha convertido en un argumento central del discurso trumpista.

El gobierno de Sheinbaum deberá navegar esta compleja relación con EU con gran cautela. Ante los embates de Trump, que probablemente no se limitarán a amenazas verbales, México necesita una respuesta que priorice la soberanía, pero que también reconozca la necesidad de cooperación y estrategia compartida en la lucha contra el narcotráfico. La diplomacia debe jugar un papel fundamental, buscando que la relación entre ambas naciones no se deteriore al punto de una confrontación.

Entonces, ¿qué debe hacer el gobierno federal? Para empezar, Sheinbaum y su gabinete de seguridad necesitan replantear la estrategia de combate al crimen organizado. La táctica de contención y abrazos implementada por la administración de López Obrador se ha mostrado insuficiente. La nueva administración necesita demostrar que, además de atender las causas y la pobreza, tiene también la voluntad y la capacidad de golpear a los grupos criminales en donde más les duele: sus finanzas, redes de distribución y estructuras internas.

Además, la cooperación con EU en temas de seguridad no debe significar una subordinación, sino un trabajo en conjunto que permita a ambos países atacar los flujos de drogas y armas desde ambos lados de la frontera. Es crucial reconocer que, mientras siga existiendo una demanda masiva de drogas en el norte, el negocio de los cárteles seguirá encontrando una mina de oro en este mercado. El reto es grande, y el gobierno mexicano necesita comenzar a sentar bases sólidas para enfrentar esta lucha.

La violencia no sólo es una cifra de muertes y desaparecidos; es una advertencia de que el país enfrenta una crisis de seguridad que podría tornarse insostenible si no se toman decisiones firmes y efectivas. Para el nuevo gobierno, los recientes hechos son una llamada de atención a la necesidad de actuar con decisión, con estrategias bien definidas y con una política de seguridad que demuestre, a México y al mundo, que sí se contará con la estrategia integral que no es “la guerra contra el narco”, pero tampoco los “abrazos” que no resolvieron nada. Inteligencia, inteligencia e inteligencia. La de seguridad, la financiera y la política.

Temas: