Arrogancia
La que se asomaba como una gran manifestación, derivó en una movilización contenida

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Le salió “bien” al régimen cubano su estrategia para el 15N. Contuvo otro día de calles llenas de ciudadanos que claman libertad, un país democrático. Ahora no vimos enfrentamientos entre policías y manifestantes, ni arrestos masivos en donde la violación a los derechos humanos sea elemento constante, como las que presenciamos hace cuatro meses, pero que se han generado por miles en los últimos años. El camino esta vez fue el de la intimidación: las casas de los líderes y activistas opositores amanecieron sitiadas; tenían la orden de no salir, aquellos que se atrevieron, fueron arrestados de inmediato. Así que la imagen de cubanos en las calles pidiendo ayuda internacional en favor de sus hermanos, no se logró como en otros momentos.
La que se asomaba como una gran manifestación, derivó en una movilización contenida. Artículos periodísticos señalan que fueron muy pocas las personas que lograron salir a la calle y que portaron camisas blancas, como se había solicitado. Pero en portales como 15ncuba.eu, la narración del minuto a minuto sí dio cuenta de actos represivos: Berta Soler, Ángel Moya, Agustín Figueroa, Leticia Ramos, Rafael Santos, Pedro López, sólo algunos de los líderes arrestados; pero también se reportó el acoso contra Yusleydis Valero, Neurolina Cardo, Yolanda Carmenates Fernández, Juan Carlos Melo González, Zelandia Pérez, María Elena Mix y Carolina Sansón. En total, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en la que se entiende como una jornada de protesta en calma, se anotan 49 retenciones domiciliarias, 25 amenazas y actos de intimidación frente a las casas de activistas en las que incluso se llegó a cortar el servicio de internet.
Cuba pudo haber vivido ayer una ola de protestas sin precedente, pero el régimen cambió su estrategia, optó por la intimidación. En las últimas 72 horas en varios puntos del mundo, Estados Unidos, Francia, Italia, Suiza y España se movilizaron en pro de la libertad cubana. En México, la protesta fue frente a la embajada de la isla, pero bastante discreta, sin embargo, lo expresado en Palacio Nacional, otra vez, se quedó corto:
“Sencillamente no tengo opinión, son decisiones de otro país (...) En general, sobre todo que no haya represalias en contra del pueblo, gobiernos que han decidido tener un sistema político determinado (...) Estoy en contra del bloqueo, creo que es inhumano, nadie tiene derecho a aislar, asfixiar a un pueblo. Nadie tiene derecho a que, mediante esas prácticas, se lleve a un pueblo a rebelarse contra su gobierno, eso es vil, canallesco (...) Después de dos siglos de predominio de una política, que un país tenga la arrogancia de sentirse libre e independiente, sólo por ese hecho merece toda nuestra admiración y todo nuestro respeto...”, expresó López Obrador en su conferencia.
No es la primera vez que se desmarca de las polémicas generadas en países cuyos gobiernos son sumamente cuestionados. Incluso, a más de una semana de la elección en Nicaragua, en la que el presidente que buscaba la reelección se encargó de encarcelar a sus contrincantes, México ha optado por mantener distancia. No votó a favor del desconocimiento del proceso electoral en Nicaragua, como sí lo hicieron la mitad de la mayoría de países que integran la OEA. En el caso de Cuba, otra vez, decide quedarse en la tibieza, no importa que se hable de la libertad y el futuro de todo un país, uno muy cuestionado desde hace décadas.