Ahora sí: Saving Mexico (and Canada & USA)

México y Estados Unidos han decidido darse un respiro. Tras una tensa negociación, la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo Donald Trump alcanzaron un acuerdo que suspende por 30 días la entrada en vigor de los aranceles del 25% que amenazaban con impactar a ambos ...

México y Estados Unidos han decidido darse un respiro. Tras una tensa negociación, la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo Donald Trump alcanzaron un acuerdo que suspende por 30 días la entrada en vigor de los aranceles del 25% que amenazaban con impactar a ambos países. Esta pausa, lejos de ser una simple tregua, representa una oportunidad crucial para encauzar la relación comercial y evitar que el debate se quede atrapado en el ya conocido argumento de que una guerra arancelaria sólo perjudica a los consumidores. Este respiro exige acciones concretas de ambos lados de la frontera.

Y si alguien merece reconocimiento por este logro es la propia Sheinbaum. Su estrategia de calma y racionalidad resultó ser la mejor herramienta ante la tormenta política y económica que se avecinaba. Mientras Trump agitaba el discurso proteccionista y amenazaba con una escalada de tarifas, la Presidenta mexicana apostó por la diplomacia efectiva, la negociación estructurada y la construcción de puentes en lugar de trincheras. El resultado: un mes para repensar, corregir y acordar en beneficio de ambos países.

El entendimiento incluye compromisos operativos y mesas técnicas que deben traducirse en resultados tangibles. México desplegará 10,000 elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte para combatir el tráfico de fentanilo, una demanda clave de Trump. Por su parte, EU se compromete a frenar el flujo ilegal de armas de alto poder hacia México. Además, se establecieron grupos binacionales de trabajo para abordar temas de seguridad y comercio, con el mandato de presentar avances en 30 días.

Este esquema evita caer en la trampa de negociar bajo presión e institucionaliza el diálogo. Sheinbaum logró imponer una narrativa de la razón y no el impulso, de colaboración sin subordinación, respaldada por datos concretos sobre la disminución de flujos migratorios y las incautaciones récord de fentanilo. La Presidenta y su equipo demostraron que combinar firmeza con pragmatismo da resultados. Como señaló Marcelo Ebrard, secretario de Economía, “los consumidores estadunidenses pagarían la factura” con inflación en productos esenciales. Una guerra comercial sería un suicidio económico mutuo.

Un elemento clave en la estrategia mexicana fue la coordinación con empresas, liderada por Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Consultor. Su labor permitió articular un frente unido de cámaras industriales y financieras para blindar la estabilidad macroeconómica, preparar respuestas no arancelarias como incentivos fiscales y diversificación de mercados, y demostrar a Washington que las empresas estadunidenses en México (que generan 5 millones de empleos directos en EU) también rechazaban los aranceles.

La presidenta Sheinbaum, respaldada por un equipo de lujo que incluye a Juan Ramón de la Fuente en diplomacia, Ebrard en Economía y Gómez en enlace empresarial, ha ganado la primera batalla, pero la guerra es larga. El verdadero éxito se medirá en si este mes se usa para institucionalizar mecanismos de cooperación que trasciendan los ciclos políticos. Como bien advierte el empresariado: “América del Norte sólo competirá con China si actúa unida”. La pelota está en la cancha de Trump: ¿apostará al aislamiento o entenderá que la interdependencia no es debilidad? El futuro de la relación bilateral depende de la capacidad de ambos países para traducir este acuerdo en acciones concretas y duraderas.

Sheinbaum y su equipo han hecho lo que correspondía en esta primera fase. Ahora, el desafío es consolidar un acuerdo que no sólo evite la crisis, sino que marque el inicio de una relación comercial más estable y equilibrada. México tiene la oportunidad de sentar un precedente y, si sigue por este camino, quizá podamos decir que, por primera vez en mucho tiempo, las negociaciones con EU se resolvieron con inteligencia y no con amenazas.

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ADDENDUM

Y, de paso, Justin Trudeau se subió al mismo tren y logró negociar el mismo plazo con Donald Trump. Así (y así sea por este mes), México está también salvando a Canadá y a los consumidores estadunidenses.

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