Agenda racial
• Los avances en materia racial serán también factura para la vicepresidenta de Estados Unidos: primera mujer afroamericana, hija de migrantes, en ser votada para el cargo.
Una semana. Ha pasado una semana y Donald Trump es noticia sólo por el juicio político pendiente en su contra y del que podría salir avante gracias al respaldo de su partido, el cual jugará la carta de estar “fuera de funciones". Ah, también anunció que ya tiene una oficina en Palm Beach desde la que dará forma a su futuro político.
El muro fronterizo detuvo su construcción, las duras medidas contra los migrantes también se diluyeron y se abrió incluso la posibilidad de residencia para más de 11 millones de personas.
Estados Unidos retoma su lugar en el combate al cambio climático y en su relación con el mundo. El giro que dio en el combate a la pandemia en las primeras 24 horas de Joe Biden como presidente dice mucho de la velocidad con la que quieren dejar atrás el mandato de Trump.
Ayer mismo, Angela Merkel celebró que exista una nueva relación entre el gobierno estadunidense y la Organización Mundial de la Salud. Biden ocupó los primeros días en atender la imagen de su país al exterior. Una semana después, se ocupa de ese otro legado de Trump que tomará más tiempo diluir, pero al que le apuesta ya el poder institucional.
“Necesitamos abrir la promesa de Estados Unidos a todos los estadunidenses y eso significa que debemos hacer que el tema de la equidad racial no sea sólo un problema de un departamento de gobierno. Tiene que ser asunto de todo el gobierno…”, y con esta expresión llegaron varias órdenes ejecutivas que buscan cerrar la brecha por cuestión racial.
En un país que hace varios meses, y a pesar de la pandemia, revivió viejas heridas con casos como el de George Floyd, Biden busca reconciliar a través de las leyes. Las calles, llenas de movilizaciones contra la violencia policial al tiempo en que se pedía mantenerse en casa, demostraron lo latente de una herida que se ha mantenido abierta por varias décadas y que ardió con la llegada del discurso de Trump y los aplausos que recibió de sus seguidores.
El lunes por la tarde, Biden también revocó la prohibición activada por Trump que impedía a las personas transgénero alistarse a la Fuerzas Armadas.
El nombramiento de la doctora Rachel Levine como subsecretaria de Salud fue la primera señal del regreso de la agenda de libertades que, aunque con enormes pendientes, se interrumpió los cuatros años. Hasta los edificios diplomáticos de Estados Unidos alrededor del mundo colocaron de nuevo en sus fachadas la bandera del arcoíris.
Biden no ha perdido tiempo en el reacomodo de su país en el lugar en el que estuvo hasta Barack Obama.
Aunque el asunto racial será uno de los grandes temas que al final de su mandato tendrán que revisarse con lupa. Los avances en la materia serán también factura para la vicepresidenta: primera mujer afroamericana, hija de migrantes, en ser votada para el cargo.
La representación importa, pero no lo es todo. Sin embargo, lo anunciado en esta primera semana, es un gran primer paso para dejar atrás aquellos otros que Trump dio en la dirección contraria y que acentuaron la narrativa del odio.
