El nuevo choque del Metrobús
Siguiendo la línea de improvisación de casi la totalidad de la obra pública en la CDMX en los últimos cinco años, el proyecto del Metrobús de Reforma continúa topándose con pared. A pesar de que logró pasar el obstáculo que lo paralizó y dejó a medias en su ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Siguiendo la línea de improvisación de casi la totalidad de la obra pública en la CDMX en los últimos cinco años, el proyecto del Metrobús de Reforma continúa topándose con pared. A pesar de que logró pasar el obstáculo que lo paralizó y dejó a medias en su zona más turística por unos días —del Caballito al Auditorio— ahora, tal como lo marca la ruta, se enfrenta no sólo por vecinos, sino también con sus posibles usuarios, en su siguiente parada.
Hace unos días fue promovido otro amparo por quienes serían sus beneficiarios. Según lo detalló Gustavo García, abogado de los 10 ciudadanos que interpusieron este recurso, el proyecto no ayuda ni en su tiempo de trayecto ni en su economía, pues aseguran que quienes utilicen la ruta de Indios Verdes a Santa Fe deberán hacer un transbordo por el que pagarán más. Y es que el servicio concesionado que se ofrece hace el mismo recorrido por un costo que va desde los dos pesos. Con la puesta en operación del Metrobús, estarán obligados a pagar el costo del Metrobús, que está en seis pesos. Un 200% más de lo que pueden pagar ahora.
Los vecinos de Polanco señalan otra dificultad. Y es que según el actual trazo del proyecto, sobre el Parque Líbano, que va de la calle Anatole France a Moliere, sobre Reforma, será construido un retorno para las unidades que darán el servicio. La calle Monte Elbruz será el eje para este regreso, pero requiere modificaciones, no sólo porque los autobuses serán de doble piso, sino porque se debe asegurar un flujo constante. ¿Eso qué significa?, que habrá que sacrificar no sólo espacio público, sino lo que hay en él, árboles. Las autoridades se escudan en que ésta fue una recomendación de especialistas de la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, pero olvidan decir que éstas llegaron cuando ya tenían los problemas, no cuando este proyecto se encontraba en planeación, como debió haber sido. No es que las cosas se hayan pensado bien, sino que han medio resuelto las contingencias cuando éstas llegan. Y es que el MIT tiene varias publicaciones respecto a la problemática de la CDMX y no sólo para esta zona, sino para todas aquellas en las que derroteros del servicio de transporte tiene pésima relación con el espacio urbano en donde se encuentran Tacubaya, Toreo y El Rosario. Para el MIT no es un tema desconocido, la cosa es que pocas veces sus recomendaciones son escuchadas y la incubadora de ideas que depende del gobierno y que tendría que generar alternativas, el LabCDMX, está metida en otros temas, como el concurso de emojis. Cada quien sus prioridades.
Comités vecinales de las zonas afectadas han pedido audiencia con las autoridades, piden garantías de que la construcción de los retornos sobre el Parque Líbano no afectará un árbol. Las alternativas que han propuesto para evitar cualquier daño ecológico, como un cambio en el trazo de la ruta —en Av. Constituyentes—, han quedado sólo en la promesa de análisis, sin que las autoridades muestren entusiasmo alguno por ellas. El único cambio al proyecto original ha sido el cambio de estación que se pensó en la Fuente de Petróleos y que ahora será frente al Campo Marte, lo que genera la necesidad de este retorno que se planea en el Parque Líbano. Este proyecto, la Línea 7 del Metrobús, tiene que resolver las complicaciones que van encontrando según se avanza en su construcción. Es lo grave de la improvisación y de cuando sólo se piensa en cómo lucirán los proyectos y no en su operatividad. Con razón hay quienes dicen que si lo que quería era destruir la ciudad, Godzilla llegó tarde...